El primer día del año se rompe el silencio en el gabinete económico del presidente Ricardo Martinelli, en la voz de Dulcidio de la Guardia, viceministro de Finanzas, quien explicó a Panamá Américalas bases de la política financiera que se aplicará para realizar un presupuesto de inversión, el que él mismo reconoce como “muy agresivo”. En total se invertirían en 5 años al menos $12,000 millones, en un país donde la deuda pública ronda los $11,000 millones.
De la Guardia dice que esto es posible, que en realidad faltan todavía por vender, siendo conservadores en sus precios, unos $3,000 millones en propiedades revertidas de la región interoceánica aledaña al Canal de Panamá y que con esto, más una serie de medidas económicas que se empezarían a aplicar este año, como el ahorro y sumando la próxima reforma fiscal, basta para realizar las inversiones.
A estas herramientas, según indica De la Guardia, se añadiría una partida producto de endeudamiento, que sería de un máximo de $1,000 millones durante los próximos cinco años, porque la Ley de Responsabilidad Fiscal no permite más.
La ecuación consistirá, según explicó De la Guardia, en aprovechar los ingresos que se generen con las reformas fiscales de la Ley 49 de 17 de septiembre de 2009, que hoy entran en efecto, y que por ejemplo gravan un 5% los servicios bancarios en concepto de ITBMS, y que hasta el momento ha contribuido con $200 millones al fisco; a esto se le adiciona este año la introducción de las máquinas de Impresoras Fiscales en los comercios, además de añadirle los ingresos que se sumarán cada año paulatinamente de sectores como la Zona Libre de Colón y los puertos con los que, previa negociación, fueron gravados en 2009 con unos $17 millones no previstos, según el funcionario.
Las bases de la política financiera de está administración, que De la Guardía definió como “una política de inversión enfocada a incluir a la gente necesitada”, son basicamente la venta de activos, que pese a que el Presupuesto del Estado publicado fija en sólo $40,000,000 para este renglón en 2010, solamente en la venta de cuatro propiedades dadas en concesión al empresario Herman Bern por el Estado, que incluyen las tierras de Playa Bonita y el Gamboa Rainforest Resort, hacen esta cantidad.
Faltarían por vender otras muchas que no están incorporadas a la economía para que generen un desarrollo, indicó.