los más afectados
A medida que avanza la forma de trabajar, hay mayor competitividad y oportunidades, pero también más estrés.
Según la Organización Internacional del Trabajo, el estrés es una enfermedad peligrosa para las economías que afecta la salud física y mental de los trabajadores y en consecuencia su producción. Son cada vez más los profesionales de la salud laboral que reclaman que el estrés laboral sea incluido en el cuadro de enfermedades profesionales.

A esta condición se le conoce como el síndrome de burnout, de desgaste profesional, de desgaste ocupacional, del trabajador desgastado, consumido, o ”del trabajador quemado”.
El estrés provoca ausentismo y atrasos, genera bajas en la productividad y un clima laboral más conflictivo.

La persona estresada se siente nerviosa, está propensa a irritarse y se siente desmotivada.
En algunos países europeos, a los pacientes con burnout se les diagnostica con el síndrome de neurastenia, siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo.
Acciones
Para evitarlo o reducirlo, el trabajador debe establecer una rutina de trabajo y planificar, con la ayuda de alguna agenda, un programa semanal y diario de trabajo.
Puede hacer, incluso, una lista de sus actividades pendientes, pero vigile que no sea demasiado larga, de lo contrario puede desalentarle, desmotivarle y hasta preocuparlo más de la cuenta. Tampoco resulta conveniente tratar de desarrollar demasiadas tareas a la vez. Por ello hay que darles prioridad a lo esencial y a las tareas que más le disgusten para sentirse cómodo y entusiasmado por las que tiene pendiente.
Cuando sienta que tiene más tareas de las que puede y debe realizar, busque ayuda, y explique que necesita asistencia para poder terminar a tiempo y que el trabajo sea de calidad. Si no lo hace, se estará sobrecargando de trabajo con grandes posibilidades de que las tareas no tengan la calidad exigida. Al final, terminará con más cansancio sin los resultados esperados.
El teléfono quita mucho tiempo y distrae. Dedíqueles más tiempo a las llamadas importantes y solo segundos a las que puede atender después.
El desorden en el lugar del trabajo aumenta el estrés, por lo que hay que procurar un ambiente organizado.
Debe tomar tiempo para pensar, pues a lo mejor por tratar de terminar más rápido, no analice y reflexione sobre las actividades que está realizando. Esta situación puede ocasionar que cometa más errores, lo cual reduce la eficiencia y productividad.
Después de salir de la oficina, es fundamental desconectarse y descansar, para poder reponer energías, evitar el desgaste y ser más efectivos.
Un reciente estudio de la Universidad de Ben Gurión ha demostrado que una prolongada exposición al estrés puede aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad autoinmune.