Expertos de varios países concluyeron ayer, en Ginebra una reunión para estudiar el desequilibrio entre las poderosas redes de distribución comercial de los países industrializados y los productores de los países pobres en perjuicio de estos últimos.
La reunión de tres días auspiciada por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) permitió examinar los desiguales beneficios que favorecen a las grandes cadenas de supermercados y de distribución en general en detrimento de los agricultores o industriales de los países en desarrollo.
La directora de la división de comercio internacional de la UNCTAD, Lakshmi Puri, señaló como ejemplo en una conferencia de prensa que "los productores de bananas sólo reciben un 5% del precio de venta al público".
Asimismo, añadió que "el caso del café es probablemente el más extremo" ya que de cada taza de café que toman los consumidores de los países industrializados "menos de un centavo de dólar va a parar directamente a los productores".
Por ello, Puri consideró que "los productores deben organizarse ellos mismos dentro de los países en desarrollo y unirse a los demás otros productores de otros países en desarrollo" para contrarrestar el enorme poder de las redes de distribución que usan su influencia para "rebajar el precio".
Por su parte, un representante de Filipinas en el encuentro, el diplomático Enrique Manalo, destacó que ese sistema de comercio es "injusto" porque "no es ni transparente ni previsible".
Manalo criticó además las medidas proteccionistas de algunos países industrializados, particularmente los europeos, que utilizan ciertos argumentos científicos para cambiar las normas y frenar así la importación de determinados productos.