Economía

Estudio sobre canasta básica

Las barreras arancelarias repercuten en las constantes alzas de la canasta básica.


PARECIERA que la espiral ascendente del costo de la Canasta Básica Familiar de Alimentos, (CBFA) no tiene límites, pues que hasta el momento no existe ningún mecanismo que la detenga.
Un estudio del economista Alejandro Cordero, sobre los efectos de una apertura comercial unilateral sobre el costo de la CBFA, revela que la subida del costo se debe a la caída en la productividad agropecuaria y a la alta protección arancelaria.
En cuanto a la protección arancelaria, destaca el estudio que existen diversos grados de apertura de un país al comercio internacional. El más cerrado supondría negarse a cualquier importación de productos que no pudieran ser fabricados en el interior del país.
Agrega que una de las ventajas del comercio internacional es consecuencia de las economías de escala; al aumentar la cantidad producida para satisfacer un mercado más amplio, los costos disminuirían.
Señala Cordero que tomando en cuenta exclusivamente las barreras arancelarias, la canasta básica familiar de alimentos en Panamá podría reducirse hasta en un máximo del 50 por ciento.
Su recomendación es adoptar una política unilateral de apertura comercial con nula protección arancelaria, dado los niveles de competencia que se producirían a nivel interno.
Aunque reconoce que el sector productivo se vería afectado, tiene una respuesta: crear para ellos un fideicomiso, producto de las ganancias que se obtengan del comercio libre, que apoye la reconversión productiva de los productores afectados.
En los últimos 35 meses la canasta básica ha crecido a un ritmo mensual de 0.28%, y alcanzó entre el 2003 y el 2005 una inflación efectiva del 10.3%.
Las investigaciones del economista reflejan que los precios de los alimentos de consumo más frecuente son un 51% más altos en Panamá que en otros países.
Sin embargo, para el asesor económico Alexis Soto, no son las barreras arancelarias las causantes de las constantes alzas en CBFA, ya que se ha podido demostran que aunque se importen productos con 0% de arancel, ese ahorro generado por las desgravaciones o los subsidios del país que importa no le llegan al consumidor, quedándose estos ahorros en manos del importador o del dueño del comercio.
Agregó Soto que los consumidores panameños, en especial las organizaciones que los representan, no pueden confundirse pensando que afectando al productor y disminuyendo sus utilidades van a beneficiar al consumidor.
Soto señaló que lo que deberían hacer primero es trabajar en el entorno macroeconómico panameño para que la cadena de comercialización sea más efectiva. De esta forma las utilidades generadas por la producción se distribuirían equitativamente, y el consumidor se beneficiaría.
Otro de los señalamientos del economista es que la desgravación arancelaria nunca debe anteponerse a la posibilidad de que Panamá siga produciendo alimentos.
Además, el Estado debe velar porque siempre se puedan producir alimentos en el país, a cualquier costo.
Manifestó Soto que cuando Panamá desgravó aranceles, en 1998, se compararon los precios con los productos de la Canasta Básica Familiar de Alimentos y jamás se dio una rebaja en ninguno de ellos.
  • Para bajar el costo de la CBFA, el Estado puede permitir que las importaciones pasen a través de una bolsa de productos.

  • Además, controlar que las importaciones puedan distribuirse entre más importadores y no queden en mano de pocos, para que así los consumidores se vean realmente beneficiados.


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220772
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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