EL gobierno de los Estados Unidos aumentará sus aranceles a las importaciones de derivados del acero en un intento por fortalecer la industria local, perjudicada por la compra en el exterior de esos productos siderúrgicos.
La Casa Blanca informó ayer que esos aranceles se aplicarán a tubos y acero en barras, cuya importación asciende a unos 410 millones de dólares al año.
La importación siderúrgica anual de Estados Unidos es de 13.800 millones de dólares, según cifras del Departamento de Comercio.
Fuentes de la industria señalaron que la medida afectará a importantes productores de acero, incluyendo a Brasil, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea.
Los aranceles -aumentados entre un 5 y un 10 por ciento para el acero en barra, y entre un 11 y un 19 por ciento para cañerías- se aplicarán durante tres años, según el anuncio de la Casa Blanca.
"Fue una decisión difícil" reconoció un funcionario del Gobierno del presidente Bill Clinton, en alusión a que los productores de acero podrían tomar medidas de represalia.
Sin embargo, el aumento de las tarifas aduaneras fue recibido con satisfacción por el sector industrial estadounidense.
"El alivio anunciado hoy debería ayudar a una industria que ha sido arrasada por la avalancha de importaciones de barras y tubos que llegaron a niveles sin precedentes en 1999", manifestó Charles Verrill, portavoz de dos de las más importantes asociaciones siderúrgicas del país.
Debido al crecimiento de esas importaciones, la industria siderúrgica local ha perdido alrededor de 230 millones de dólares entre 1996 y 1998, periodo en que las importaciones aumentaron el 40 por ciento, dijo Verrill.
La medida exceptúa a México y Canadá, países con los que Estados Unidos ha firmado un Tratado de Libre Comercio (TLC).