El gigantesco superávit fiscal heredado por George W. Bush empieza a evaporarse. El Congreso de EU y el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, estimaban hace tres meses que los superávit se acumularían durante toda esta década y que la deuda sería liquidada casi enteramente. Esta semana, sin embargo, el Departamento del Tesoro ha anunciado una emisión de deuda de 51.000 millones de dólares (10 billones de pesetas) para cubrir la reducción de impuestos en que Bush basó su campaña presidencial.
"Los republicanos argumentaban que el recorte de impuestos era justo porque suponía devolver a la gente una parte del excedente fiscal. La ironía es que ahora el Tesoro pide dinero prestado a la gente, mediante títulos de deuda, para poder enviarles el cheque", declaró ayer Charles
Rangel, diputado demócrata por Nueva York. El Gobierno de Washington remite estos días a los contribuyentes los cheques prometidos por Bush: 300 dólares para las personas que viven solas, 500 dólares para los cabezas de familia y 600 dólares para las parejas en que ambos trabajan. En total, el recorte de impuestos con efectos retroactivos costará al Tesoro 1,3 billones de dólares (247 billones de pesetas). Los cheques correspondientes a la devolución sobre los impuestos del pasado año asciende a un total de 38.000 millones de dólares (7,2 billones de pesetas).
El superávit estimado para toda la década era, en abril, de 5,6 billones de dólares (unos 1.100 billones de pesetas). Ahora, con el crecimiento rozando el cero y con perspectivas oscuras para los próximos meses, los cálculos más optimistas sitúan el superávit de este año en 200.000 millones.