Estados Unidos quiere que sus socios del Grupo de los Siete países más industrializados (G7) anulen parcial o totalmente la deuda iraquí.
“El alivio de la deuda (iraquí) es evidentemente lo que hay que hacer”, dijo ayerel secretario estadounidense del Tesoro, John Snow, que el viernes por la noche y el sábado se reunirá con los demás ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G7.
El G7 está integrado por Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá.
Sería “injusto” para Irak intentar un nuevo punto de partida con el fardo de las deudas contraídas bajo el régimen de Saddam Hussein, argumentó Snow.
El número dos del Pentágono Paul Wolfowitz fue aún más directo, y apuntó explícitamente a Francia, Alemania y Rusia. Estos tres países, que se opusieron a la guerra contra Irak, “deberían analizar eliminar una parte o toda la deuda de Irak hacia ellos de manera que el gobierno (iraquí) no tenga que soportar ese fardo”, estimó Wolfowitz.
“Espero que piensen en la importante deuda producto del dinero que estos países prestaron a Saddam Hussein para comprar armas e instrumentos de represión y construir palacios”, declaró el jueves. La tarea no se presenta fácil para Estados Unidos.
Alemania dijo ayer por intermedio de un portavoz del Ministerio de Finanzas, unas horas antes del comienzo de la reunión del G7, que no puede decidir nada unilateralmente, y se remitió al Club de París, que reúne a los principales países industriales acreedores y es, según el gobierno alemán, la única instancia habilitada para decidir sobre estos asuntos.
“La próxima reunión del Club de París está prevista para la semana del 24 de abril, y no estaba previsto abordar la cuestión de Irak”, afirmaron ayer fuentes cercanas al grupo de acreedores. “Al día de hoy ( ayer), ningún acreedor de Irak lo pidió”, agregaron.
Rusia está “lista para discutir la cuestión de la anulación de la deuda de Irak en el marco de negociaciones”, afirmó el presidente ruso, Vladimir Putin, quien consideró que la mejor forma de tratar el asunto es en el seno del Club de París. De todas maneras, “hay muchas estimaciones diferentes sobre la deuda de Irak.
Una de las primeras cosas para hacer es intentar evaluar cuánto es esa deuda y eso tomará un cierto tiempo”, dijo un responsable del Tesoro estadounidense que pidió el anonimato.
Una de las estimaciones indica que la deuda externa de Irak se sitúa en unos 120,000 millones de dólares, contando los intereses.
Aún se desconoce cómo se hará la reconstrucción de Irak y cuál será su marco jurídico, y en este punto la determinación de Washington choca con una cierta reticencia y la necesidad de sus interlocutores de una situación más clara desde el punto de vista del derecho internacional.
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, advirtió que su institución difícilmente podrá trabajar en Irak si no hay un gobierno o una administración reconocida por las Naciones Unidas.
El Banco Mundial, el FMI y las instituciones internacionales deben “estar listas para ofrecer su experiencia y su ayuda técnica tan rápido como sea posible”, contestó el secretario estadounidense del Tesoro, que se manifestó “desconcertado” y “sorprendido” por la posición de James Wolfensohn.