La economía de Estados Unidos está atravesando ahora el peor momento del período de crisis en el que entró a finales del año pasado y todo apunta a que la recuperación se producirá a finales de año. El Departamento de Comercio confirmó ayer que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) durante el primer trimestre de este año creció a una tasa anual del 1,2 por ciento, una décima menos de lo calculado previamente.
Esta cifra es ocho décimas menor que la señalada inicialmente por el Departamento de Comercio (2 por ciento) y sugiere que durante el segundo trimestre del año el crecimiento ha sido mínimo, quizá en torno al 0,5 por ciento. La mayoría de los analistas esperaba que la revisión de las cifras del primer trimestre quedase sin cambios, es decir, en el 1,3 por ciento.
En el último trimestre del año pasado, el PIB creció a un ritmo anual del 1 por ciento y a pesar de ello se cerró el año con un crecimiento total del 5 por ciento, el mejor resultado desde 1984.
Sin embargo, desde el tercer trimestre de 2000 se entró en una fase de fuerte caída en el crecimiento y la mayoría de expertos sostiene que el momento de mayor debilidad se está produciendo en este segundo trimestre que termina mañana, sábado. El ritmo de crecimiento entre octubre del año pasado y marzo del año en curso ha sido, de esta forma, el más bajo en una década.
La sucesiva reducción de los tipos de interés, seis en total desde enero, y el incentivo de la devolución de impuestos a partir de agosto pueden ser los dos factores principales que impulsen el consumo y el crecimiento. No obstante, hay economistas que sostienen que Estados Unidos ha entrado en una fase que bordea la recesión.
Si en el tercer trimestre no hay una recuperación clara, se producirá técnicamente una recesión, que se registra cuando en dos trimestres consecutivos hay un crecimiento negativo. Los mercados de valores de Wall Street reaccionaron hoy al alza tras la difusión del último indicador económico del Departamento de Comercio, con subidas en los valores tecnológicos, al considerarse que la recuperación está en camino.
La Reserva Federal de EEUU comenzó a rebajar los tipos de interés a principios de enero y el hecho de que el precio del dinero esté ahora al 3,75 por ciento hace pensar que el efecto positivo comenzará a notarse en el tercer trimestre del año.
La Reserva Federal ha aprobado seis reducciones de las tasas de interés, que se hallaban en su nivel más alto desde 1991 y ahora están en el más bajo desde 1997, para incentivar el gasto de los consumidores, que representa dos tercios del PIB estadounidense. El informe dado hoy por el Departamento de Comercio muestra que el gasto de los consumidores entre enero y marzo creció a una tasa anual del 3,4 por ciento.