Economía

Euro desafía al dólar


Francfort, la capital del euro, celebró ayer el nacimiento de la moneda única junto con el nuevo año con la cual esperan desafiar el dólar, mientras en el Banco Central Europeo (BCE) prosiguen febrilmente los preparativos para lanzar la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM).
Ante las cámaras de televisión de medios de todo el mundo, más de diez mil personas se concentraron en el centro bancario de la ciudad y en las inmediaciones del rascacielos "Euro-Tower", que alberga la sede del BCE, donde formaron el emblema del euro para conmemorar festivamente su llegada.
Hans Eichel, presidente del estado federado de Hessen, cuya capital es Fráncfort, intervino en el acto festivo para destacar la ocasión excepcional que representa la introducción de la Moneda Unica para la Unión Europea (UE).
"El euro es una señal de progreso social que contribuirá a asegurar el futuro socioeconómico de la población y es asimismo un acontecimiento histórico sin precedentes en Europa", señaló en su alocución ante un público eufórico que celebraba el evento extraordinario.
La euro-fiesta de ayer sucedió a las festividades nocturnas que al filo de la Nochevieja unieron la conmemoración de la llegada de 1999 con fuegos artificiales que se dispararon en las inmediaciones del edificio del BCE y con iluminaciones alegóricas al euro en otros rascacielos sedes de los principales bancos alemanes.
Al mismo tiempo, junto a este clima festivo, en las oficinas del BCE, el día de Año Nuevo han registrado una actividad extraordinaria con motivo de la llegada del euro y para preparar su entrada en órbita el próximo lunes, primera jornada laborable en la banca y las bolsas de Europa y del mundo.
El "equipo de transición" del BCE trabaja sin descanso para facilitar el cambio a la moneda única, tras la fijación de las paridades definitivas de las monedas nacionales de los once estados participantes en el euro, acordadas por sus ministros de Finanzas en el Consejo Ecofin celebrado el pasado jueves en Bruselas.
Desde ayer, unos 150 expertos del Banco verificaran hasta el fin de semana todos los aspectos técnicos y financieros necesarios para la adaptación de todos los sistemas contables y de pagos al euro desde las once divisas para que todo funcione a la perfección.
Los funcionarios del BCE -especialmente los especialistas de los departamentos de Pagos, Operaciones y de Informática- afinan el sistema de coordinación con los Bancos centrales de las once capitales de la Eurozona.
Ocho años después de que los mandatarios europeos decidieran en Maastricht (Holanda) dotarse de una moneda única en 1999 y casi 30 de que surgió la idea, once países de la Unión Europea (UE) -Alemania, Francia, Italia, España, Holanda, Portugal, Bélgica, Austria, Luxemburgo, Irlanda y Finlandia- han alcanzado esa meta.
Otros cuatro países -Reino Unido, Grecia, Suecia y Dinamarca- se han quedado al margen, pero al menos los dos primeros podrían incorporarse antes del 1 de enero del 2002, la fecha en la que circularán los primeros billetes y monedas en euros.
Por primera vez en la historia de Europa 292 millones de personas comparten libremente una misma moneda, que nace respaldada por unas economías que se han forjado una estabilidad que permitirá al euro competir a priori con el dólar en los mercados financieros internacionales.
A pesar de que para 1999 las previsiones de crecimiento económico se reducirán al 2.6 por ciento, la "Eurozona" seguirá siendo el área del mundo con una inflación más baja Ð0.9 por ciento el pasado noviembre-, unos tipos de interés más reducidos -3 por ciento- y un déficit público controlado.
Los países del euro suman el 19.4 por ciento de la producción mundial y el 18.6 por ciento del comercio mundial, datos que proporcionan a la Eurozona la capacidad para tratar de igual a igual al dólar y al yen, las otras dos divisas referencia de los mercados financieros mundiales.
Los europeos tendrán, además, por primera vez un instrumento con el que reforzar el mercado sin fronteras que nació en 1993 y mejorar la competitividad de sus empresas.
Estos datos bastarán, con toda probabilidad, para que el euro pase su primera "prueba de fuego" cuando cotice por primera vez en los mercados financieros internacionales el próximo 4 de enero.
A los inversores se les abre, de hecho, un mercado de 290 millones de consumidores de alto poder adquisitivo sin ninguna frontera y con economías que tienen una garantía de estabilidad a largo plazo.
El euro nació después de que ayer los ministros de Finanzas de la UE fijaran los tipos de cambio definitivos de las once monedas que se han fundido en él, aunque los europeos no tendrán la nueva divisa en el bolsillo hasta el 1 de enero del 2002.
Tres años de transición necesarios para acuñar los 50,000 millones de monedas, en ocho valores diferentes (1, 2, 5, 10, 20, 50 céntimos y 1 y 2 euros) y los 13,000 millones de billetes, en siete valores distintos (5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros) que deben ponerse en circulación.
Entretanto, los europeos seguirán pagando en sus respectivas monedas nacionales, aunque con la seguridad de que no habrá más variaciones en la conversión entre ellas porque todas han pasado a ser subdivisiones del euro.
Un dispositivo que "ha sido bien preparado" para garantizar el éxito de la nueva moneda, según manifestó el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el holandés, Wim Duisenberg, que será el responsable de gestionar la política monetaria de la Eurozona.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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