LA PERSISTENTE debilidad del dólar está incitando a los constructores de automóviles europeos a producir en Estados Unidos o América Latina para no quedar en desventaja frente a sus rivales americanos.
"Si usted exporta autos desde Europa hacia Estados Unidos, los efectos de los cambios deben haberle dado fenomenales dolores de estómago el año pasado", ironizó el director financiero de General Motors, John Devine, durante el Salón del Automóvil de Détroit.
"La competitividad de las importaciones de vehículos en EE.UU. ha sido afectada por la debilidad del dólar.