La Eurozona movilizó todas sus armas políticas y dialécticas, en consultas telefónicas y reuniones de emergencia en diferentes capitales, para evitar que España e Italia se conviertan en víctimas fatales de la crisis de la deuda.
El hecho de que el martes la Comisión Europea recalcara su plena confianza en las medidas de ajuste y de reforma de Madrid y de Roma y descartara tajantemente un rescate, no evitó que las primas de riesgo española e italiana marcaran, un día más, nuevos máximos.
En la capital española, el riesgo país -que mide la diferencia entre el interés de la deuda española y la alemana a diez años- se relajaba ligeramente al final de la tarde al situarse en 377 puntos básicos tras abrir de nuevo en máximos y alcanzar los 407 puntos.
Así el rendimiento que tiene que ofrecer el Estado español para que los inversores se animen a comprar bonos nacionales en lugar de germanos alcanzaba a pocas horas del cierre de la bolsa el 6.20%. En Roma, la prima de riesgo de Italia abrió en 390 puntos.