Los sindicatos y la patronal se reunieron ayer con mediadores federales para tratar de encontrar soluciones al conflicto laboral que mantiene cerrados desde hace cinco días los puertos de la costa occidental de EEUU.
Los representantes de las empresas, agrupadas en la Asociación Marítima del Pacífico, y del sindicato International Longshore and Warehouse accedieron finalmente a reunirse a partir de las 17.00 GMT en San Francisco (California).
Del resultado de esta reunión podría depender la apertura de los 29 puertos de la costa oeste involucrados en un conflicto de graves repercusiones económicas que está costando al país en torno a 1,000 millones de dólares diarios, según varios economistas.
“Hemos accedido a intentar la mediación”, señaló el presidente del sindicato, Jim Spinosa, refiriéndose a la oferta del director del Servicio Federal de Mediación, Peter Hurtgen.
“Con lo que está sufriendo la economía, es hora de volver a trabajar”, añadió Spinosa.
Está previsto que el encuentro se centre únicamente en el asunto de la introducción de nuevas tecnologías en los puertos por parte de la patronal, uno de los puntos más controvertidos.
La decisión del sindicato, reticente hasta ayer a la intervención de terceras partes, fue tomada poco después de que la influyente senadora por California Dianne Feinstein se uniera a las voces que piden al Gobierno central que intervenga y ordene la reapertura de los puertos.
La Ley Taft-Hartley de 1947 autoriza al Gobierno federal a obtener un interdicto de 80 días contra una huelga amenazada o ya aprobada si el gobierno decide que “pondría en peligro la salud o el bienestar de la Nación”.
El presidente de la Asociación Nacional de Manufactores, Jerry Jasinowski, se sumó a la petición de Feinstein.
“La lenta recuperación de nuestra economía estará en riesgo si no se apacigua pronto el conflicto”, señaló Jasinowski.
También la Cámara de Comercio de EEUU, una federación con sede en Washington que representa a más de tres millones de negocios, pidió al Gobierno que tome un “rol más activo”, ya que el impacto económico podría hacerse “intolerable”.
El presidente del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, Robert Parry, señaló que el impacto económico del cierre se está acelerando, y que podría costar al país unos 2,000 millones de dólares diarios si continúa a partir de hoy.
En la bahía de San Francisco, la fábrica de ensamblaje de General Motors y Toyota cerró esta mañana una línea de producción debido al bloqueo, ya que le faltan piezas para seguir trabajando.
Los puertos bloqueados manejan anualmente mercancías por valor de unos 300,000 millones de dólares, y los analistas señalaron que las consecuencias económicas irán más allá de los EEUU y pronto podrían hacerse sentir en los países asiáticos y otras naciones como México, Ecuador o Chile.
Las negociaciones entre la Asociación, que representa a los operadores de terminales y a las compañías de transporte marítimo, y el sindicato están en punto muerto desde julio, cuando expiró el convenio colectivo.
La patronal acusó al sindicato de llevar a cabo una ralentización de su trabajo como medida de presión en las negociaciones.
Evalúan conflicto de puertos
Los representantes de las empresas, agrupadas en la Asociación Marítima del Pacífico, y del sindicato International Longshore and Warehouse accedieron finalmente a reunirse a partir de las 17.00 GMT en San Francisco (California).