La crisis provocada tras la retirada en todo el mundo del medicamento contra el colesterol Baycol/Lipobay marcará un antes y un después en la historia del grupo farmacéutico alemán Bayer, aunque, según insistió su presidente, la existencia del consorcio no corre riesgos. Bayer, que ayer, ofreció de nuevo disculpas públicamente y explicó los detalles de la retirada, reorganizará su división de productos farmacéuticos y no descarta una cooperación con otra compañía del sector.
Manfred Schneider, presidente del consorcio, señaló que Bayer aún está reflexionando sobre las medidas que debe tomar, pero que dos grandes compañías farmacéuticas "ya han llamado para interesarse". Tras expresar su pesar personal por los 52 fallecimientos asociados posiblemente a Baycol/Lipobay, cuatro de ellos en España, Schneider se refirió a las graves consecuencias económicas para el consorcio de la retirada del fármaco.
Ninguno de los productos que Bayer espera sacar al mercado en los próximos años, dijo, "podrá compensar la pérdida de Baycol/Lipobay", un fármaco con el que el consorcio gana más dinero que con la famosa Aspirina y que el pasado año supuso una facturación de 1.000 millones de euros (895,5 millones de dólares).
Pero Bayer se enfrenta a otros muchos problemas que han afectado y seguirán afectando a sus resultados, ya que a la retirada de uno de sus medicamentos estrella, se han sumado los retrasos en la producción del nuevo medicamento contra la hemofilia Kogenate y la debilidad del mercado de polímeros.