COMO indiqué en la columna anterior, la propuesta de ampliar el Canal de Panamá, construyendo un tercer juego de esclusas, sólo sería financieramente viable si la tasa interna de rendimiento financiero (TIR) del proyecto es igual o superior a la tasa que exigiría cualquier inversionista racional de inversiones, situación que conlleva un riesgo similar al que representa dicha propuesta.
A la tasa mínima que exige el inversionista de un proyecto se le denomina "tasa de descuento".
Otra forma de evaluar la propuesta de ampliación sería comparar los ingresos netos (superávit) "actualizados", que esperan producirá el producto, con los gastos de inversión actualizados para los que necesitamos también la tasa de descuento.
La "tasa de descuento" correcta depende, primero del nivel de riesgo de la propuesta de inversión y segundo, de las tasas de referencia históricas.
Para los proyectos con niveles de riesgo cercanos al promedio, parece razonable exigir una TIR "nominal" (antes de descontar la inflación) cercana al 12% anual.
Esta es la tasa histórica reciente de rendimiento anual en el mercado de capitales norteamericano.
La misma se obtiene a partir del incremento del valor del índice Standard & Poor 500, al cual se le añade el rendimiento promedio anual de dividendos. Dicha tasa se utiliza comúnmente como promedio de referencia (en inglés, "benchmark rate") para el análisis de inversiones de capital.
Pero esa tasa corresponde a un nivel de riesgo "promedio". Para proyectos con niveles de riesgo inferiores al promedio, la TIR debería por ende ubicarse entre el 12% y la otra tasa de referencia, la "tasa mínima libre de riesgo" (TMLR).
Esta última es la tasa ofrecida por inversiones cuyo riesgo es cercano al cero, como pueden ser depósitos a plazo fijo en un banco estatal sólido, o bonos gubernamentales a 3 o 5 años. Dicha tasa se acerca al 6%.
Si se considera que el riesgo de un proyecto es inferior al promedio, el inversionista podría aceptar un rendimiento inferior al 12%, pero superior al 5% o 6% anual.
La propuesta de ampliar el Canal es un proyecto más riesgoso que el promedio.
Esto se debe al "horizonte de inversión" o plazo de este proyecto. La "propuesta" presentada por la Autoridad del Canal de Panamá señala en este sentido que el desarrollo de la infraestructura demoraría cerca de 8 años y luego habría que amortizar, en varios años adicionales, las deudas contraídas para financiar cerca del 50% del proyecto, cuyo costo se estima en más de cinco mil millones de dólares.
Si el plazo es mayor, aumenta la probabilidad de que diversos factores impidan o eleven el costo de distintos aspectos del proyecto y aumenta el riesgo.
Debemos considerar dos aspectos: A mayor riesgo, se exige más rendimiento y a menor riesgo, menor rendimiento.
Este proyecto debería generar un rendimiento financiero considerablemente superior a la tasa promedio de 12%. Esto no es así, la propuesta no es financieramente aceptable. Lo anteriormente expuesto lo demostraré en detalle en la próxima columna.
(Segunda Entrega)
(*) Roberto N. Méndez es profesor de economía en la Universidad de Panamá y socio de Consultores del Istmo (consultoresdelistmo@lycos.com).