Para enfrentarse a los problemas de la globalización, especialmente a la competitividad con motivo de la apertura de los mercados, el sector agropecuario, con la participación de algunos productores optimistas, está demostrando las posibilidades de adoptar medidas de reconversión.
La reconversión agrícola está considerada como un proceso dentro de un marco gerencial, con énfasis en el adiestramiento a productores y profesionales del sector, para fortalecer las ventajas competitivas de los agrosistemas sustentables, a fin de que se incorporen exitosamente al actual proceso de integración comercial subregional, regional y mundial.
En Panamá, al igual que en otros países, la reconversión agrícola está siendo adaptada por algunos productores agropecuarios, receptivos a las nuevas tecnologías y a los postulados gerenciales que promueve.
Maxi Montenegro, productor agrícola de cebolla de toda la vida, ahora siembra tomate y otros cultivos nuevos y promisorios sin antecedentes en nuestro país, pero con posibilidades de consumo interno y exportación.
"Durante los años que cultivé la cebolla había buenos precios y un consumo aceptable. Ahora el consumo "bajó", manifiesta el productor Montenegro, de Volcancito, Boquete, en la provincia de Chiriquí.
"Como a la cebolla le afectó la importación, y al tomate no tanto y es, además, un rubro de manejo más rápido, opté por este cultivo", agregó el productor Montenegro, quien utiliza las mejores variedades de tomate de mesa apoyado por el MIDA, el IICA y el IDIAP, entre otras organizaciones del sector.
La reconversión agrícola tiene sus propias aristas para cada región. Aprovecha la localización estratégica regional, potencialidad y diversidad agroclimática factible de establecer inversiones significativas en riego, vialidad y servicios de apoyo a la producción.
Con visión de futuro, Maxi Montenegro nos explica que está produciendo tomate a 1.300 metros sobre el nivel del mar y a una temperatura entre 18 y 23 grados centígrados aceptable para ese cultivo. No obstante, como todos conocemos, los insumos son sumamente altos, nos dice.
El precio del tomate ahora mismo está por debajo del costo de producción, afirma Montenegro. Los productores lo venden para no dejarlo perder en el terreno. Seguimos produciendo porque tenemos la perspectiva de que el precio va a mejorar, agrega. Es un hombre informado y nos dice que según sus cálculos y la información que maneja el tiempo lluvioso que se está anunciando es indicativo de que el hectareaje del cultivo del tomate va a ser menor sobre todo en las zonas de tierras bajas del país.
Como alternativas de cultivos para el mercado externo están sembrando cebolla roja (morada), el "butternot" (una especie de calabacito) y el "chalot" (especie de cebolla en forma de ajo con un sabor picante) que considera será para los productores de Boquete una buena alternativa. El clima y el suelo le son favorables, y existe gran demanda en el exterior.
Otros aspectos como financiamiento, educación al consumidor y las gestiones de mercadeo también forman parte de las actividades que desarrollan un grupo de productores de las tierras altas de Boquete como parte de una nueva actitud frente a los problemas del sector bajo la denominación de reconversión agrícola, en donde organismos nacionales e internacionales como el Instituto Interamerciano de Cooperación para la Agricultura (IICA) están realizando su labor de asesoría técnica.