Expertos y aprendices se reúnen en torno a las distintas facetas de la tecnología, desde las más básicas, como los editores de texto hasta los últimos avances en robótica, en la IV edición de la Campus Party colombiana, de Bogotá, en la que incluso se pueden ver computadoras con forma de pecera.
El núcleo duro de los asistentes, encarnado en los 4,500 campuseros que pasan día y noche en el recinto de Corferias, enardece con el “overclocking”, una técnica que modifica los parámetros de las computadoras para aumentar su rendimiento y velocidad.
“Tenemos un poquito de nitrógeno, que usamos para una refrigeración extrema con el fin de alcanzar mayores velocidades”, explicó Juan Sebastián Campos, fundador de Overclock Nation, organización que pretende agrupar a colombianos entusiastas de la modalidad para competir internacionalmente.
Sin embargo, es la disciplina del “modding”, cambiar la estética de las computadoras, la que se ha convertido en todo un clásico del evento, que cierra sus puertas este 3 de julio y en el que los asistentes alardean de equipos con apariencia que van desde extraterrestres, pasando por cajas militares hasta inodoros.
Freddy Andrés Sánchez, aprendiz del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de Santander (noreste), enseñó orgulloso una computadora con forma de acuario, en la que peces de colores nadan a sus anchas.
“Tomamos como principio la aplicación de la tecnología en la vida, por eso escogimos la naturaleza, que es vida”, apuntó.
Y los campuseros apenas duermen. "Siempre estamos despiertos, siempre hay gente y no se duerme, se toma Red Bull, no se come, bromeó, pero sí se juega, bailamos, jugamos fútbol, vemos películas”, indicó Edwin Hurtado, estudiante de ingeniería electrónica.
“El que duerme pierde”, aseveró, mientras intentaba programar la distribución más pequeña posible para el sistema operativo Linux, uno de los retos que la organización plantea a los campuseros.