En el fondo del mar. Así parecen encontrarse las exportaciones panameñas de productos pesqueros que a noviembre 2011 sufrieron una caída de $65.9 millones.
Las ventas de camarón, larvas de camarón, atún de aleta amarilla, pescado fresco y filete congelado al extranjero apenas recaudaron $77.4 millones a noviembre del año pasado, cuando comparado con igual periodo del 2010, la cifra fue de $143.3 millones.

La preocupación surge cuando ya de por sí el 2010 fue un año negativo para el sector, según explican los empresarios, y a la fecha no han visto el mínimo interés de las autoridades por impulsar la actividad.
La industria pesquera colocaba, en noviembre del 2008, ventas por $299.8 millones, muy distante de lo que actualmente registra la Contraloría General de la República que ni siquiera llega a los $100 millones.

Es más, son los mismos empresarios quienes recuerdan que en el 2009, la libra de atún la vendían a $3.20, hasta ese entonces, unos fuertes rivales para Costa Rica; sin embargo, hoy lo comercializan a $2.35.
Empero, aparte de los problemas financieros que puede estar significando este sombrío panorama, el aspecto laboral también está pasando la factura a los pescadores, quienes en primera escala son quienes zarpan en busca del producto.
Según explicó Rigoberto Mera, presidente de la Federación Nacional de los Trabajadores del Mar, a nivel nacional la merma de personal podría estar rondando el 60%.
“Con tantos decretos y resoluciones, el panorama nos preocupa, puesto que las plantas procesadoras están reduciendo el personal”, señaló.
Indicó que las autoridades no han mostrado interés de sacar el sector adelante y esto a su vez es causante de que las empresas no se atrevan a invertir.
Estados Unidos, por años, ha sido el principal mercado de las exportaciones de productos del mar.