Panamá recibió menores ingresos en general por su exportación y el ajuste a las importaciones fue relativamente severo, indica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Para los analistas económicos, los principales bienes de exportación panameños son el banano fresco, los camarones, refrigerados o congelados; azúcares de remolacha y caña, en estado sólido bruto (sin refinar) y artículos de vestuario, los que presentan poca dinámica en el comercio mundial y sus precios muestran altos grados de inestabilidad.
Con respecto a estos movimientos de las exportaciones locales, la Carta Socioeconómica de Panamá del Instituto de Estudios Nacionales (IDEN), de la Universidad de Panamá, da como ejemplo, que la demanda de banano creció, entre 1976 y 1999, sólo un 2.6% debido a que el principal cliente, los países de la Unión Europea , aplicaron un régimen de cuotas .
También destaca que la inestabilidad del precio del azúcar cruda se refleja en la variación porcentual de los precios reales respecto al promedio de 1975, lo cual representa una disminución de más de un 60%.
Mientras que para ese año, sólo los artículos de vestir presentan cierto grado de dinamismo en el comercio internacional.
El deterioro de las exportaciones panameñas se debió, en definitiva, al cambio registrado respecto del año anterior que se tradujo en una importante desaceleración del comercio externo del conjunto de la región.
Para CEPAL la baja de las exportaciones se produjo a partir de los niveles particularmente elevados tras registrarse, en 1997, una de las mayores expansiones de este tipo de comercio en los dos últimos decenios.
Sin embargo, esto no alteró inmediatamente la tendencia a la ampliación del déficit comercial regional.
De acuerdo a la organización regional, el cambio consistió en que la creciente brecha entre importaciones y exportaciones se debió a que en años anteriores al auge de las primeras alcanzó un buen despegue, mientras que en 1998 estuvo vinculada principalmente a la debilidad de las exportaciones.
Ante esta situación las autoridades efectuaron un prolongado ajuste de las importaciones para que las exportaciones locales tuvieran una brecha que comenzaría a menguar.
Estos resultados globales los refleja la mayoría de los países sudamericanos, a los que cabe agregar Nicaragua y Panamá, todos ellos afectados de distinto modo por la crisis internacional y los desastres climáticos.
Pese a ello, las exportaciones nacionales recibieron en general menores ingresos por distintos factores, y el ajuste de las importaciones fue, relativamente, severo; en varios casos hubo una brusca caída del valor de las compras externas en el conjunto de 1998.
En la contracción del valor de las exportaciones regionales incidió notablemente la sufrida por el componente más dinámico del comercio de la región: el intercambio intrarregional. En 1998, el valor de las exportaciones intrazonales en el área de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) disminuyó en un 6%, interrumpiéndose así una tendencia expansiva de doce años.
No obstante, la reducción de este comercio fue mucho menor en el ámbito del Mercado Común Suramericano (MERCOSUR) que estuvo en un 0.5%. En cambio, las exportaciones intrazonales de los países del Mercado Común Centroamericano aumentaron en 9%, en consonancia con la tónica general de expansión del comercio de esos países, aunque este crecimiento fue inferior al de las ventas totales.