Luego de hacer el llamado a los talleres mecánicos de eliminar de sus instalaciones todo tipo de chatarra, las empresas recicladoras vieron un negocio redondo que no sólo beneficiaría al ecosistema, sino también su economía.
Estas empresas han empezado la compra de chatarra a los talleres mecánicos y a los dueños de terrenos que sirven de depósitos, lo que ha hecho que hoy los desperdicios de metales sean parte de la canasta exportadora.
Expertos en el tema aseguran que en cinco años la exportación de chatarra sobrepasará la de los productos no tradicionales.
En este sentido, Compañías como Recicladora Centromaericana se están beneficiando de este auge. La empresa que tiene 20 años en el negocio asegura que el 2004 ha sido de mucho provecho por las fluctuaciones del precio internacional del hierro y materiales no ferrosos.
La recicladora vende chatarra a países como India, Taiwán, China Popular, Costa Rica, Japón, España Estados Unidos y Ecuador entre otros.
Las grandes y medianas empresas que se dedican al negocio del reciclaje, retiran del territorio nacional más de 60 mil toneladas de desperdicios.
En varios puntos del país existen centros de recolección, donde llegan carrocerías de vehículos viejos, piezas de motor y transmisión, aros para neumáticos, electrodomésticos, y otros desechos.
Según estadísticas del Ministerio de Comercio e Industria (MICI), más de 5 millones de dólares en chatarra se habían exportado hasta marzo de este año.
Según Luis Barroso, gerente de producción de recicladora Centroamericana, la cifra de exportación no compite con otros productos, pero el negocio ha crecido considerablemente.
Barroso explicó que en Panamá se recupera una amplia variedad de materiales como latas de aluminio, radiadores de bronce, chatarra de aluminio, cobre, bronce, baterías, cartón y papel entre otros.
Según Barroso, familias humildes se benefician de este negocio, ya que éstas recolectan las latas y metales para luego venderlas en los centros de acopio en donde se les paga de 90 a 100 dólares la tonelada.
Como todo negocio, la exportación de productos ferrosos y no ferrosos dependen del precio internacional.
Entre 1996 y el 2002 el valor de las exportaciones ascendieron a 48.6 millones de dólares. El mayor porcentaje correspondió a los desechos de aluminio (79%) y la menor proporción al hierro, acero, cobre y plomo.
Según un estudio realizado por Francisco Rivas, de la empresa Reciclajes Gatún, el 95% del aluminio recuperado de latas de bebida es utilizado para la confección de planchas de aluminio, de las cuales resultarán las nuevas latas.
Los desechos de aluminio se han convertido en uno de los factores claves de la industria del reciclaje en Panamá.
Esto podría obedecer a la abundante oferta de desechos de latas como resultado de los elevados índices de consumo de cerveza.
Y es que efectivamente, el consumo per cápita en Panamá es de 47 litros anuales, mientras que en Centroamérica es de 18.5 litros.
El negocio depende de los precios internacionales pero así mismo los países dependen de los desechos para la fabricación de sus productos.
Hasta el momento la opción de sacar dinero de lo que es considerado "basura" es una reacción aislada de unos cuantos empresarios.
Sin embargo, ante la demanda mundial, no vendría nada mal que las comunidades se organicen para vender la chatarra que producen.
Las exportaciones se dirigen a los Estados Unidos y Centro y Sur América. En los últimos años los países de Asia están adquiriendo una mayor importancia en la compra de desechos de metal.
Los talleres de reciclaje mantienen separadas las latas de la chatarra de aluminio, aunque ambos productos son comprimidos, empacados y numerados para la venta.
De acuerdo con la información proporcionada por los propietarios de talleres de reciclaje, una parte de los desechos de aluminio enviados a los Estados Unidos es re-exportado a países de Asia. El plomo es un desecho que se genera en las obras de telecomunicaciones subterráneos. Pequeñas cantidades de desechos de plomo se exportaron a Costa Rica.
Exportando chatarra
Familias de escasos recursos se dedican a la venta de chatarra.