Las primeras 50 toneladas de atún serán enviadas a Japón a finales del mes de enero, como parte del proyecto de las granjas atuneras que se desarrolla en el distrito de Barú, provincia de Chiriquí.
El proyecto incluye una inversión de 14 millones de dólares, además de darle empleo a unas 600 personas. El gerente de Zona Franca, Max Castrellón, explicó que los inversionistas han manifestado que tienen todos los equipos para el proyecto en España y los trasladarán a Panamá para iniciar el desarrollo de la granja atunera.
Además confirmó que se espera hacer una matanza de atún como una prueba para enviar el primer embarque hacia Japón. "La matanza se va hacer en el mismo distrito de Barú, utilizando mano de obra del lugar", comentó.
Agregó que el procedimiento que fue presentado por los inversionistas españoles al iniciar el proyecto se mantiene con la captura de la semilla en mar afuera, posteriormente el engorde se hace en las granjas atuneras, luego se van a procesar en Barú.
Sostuvo que los resultados ya se están observando pese al lento proceso que lleva porque el desarrollo de la Zona Franca es a mediano y a largo plazo.
Indicó que no hubo ninguna suspensión del estudio de impacto ambiental por parte de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), porque los inversionistas españoles lo presentaron y no se ha registrado ningún tropiezo; por lo que adelantó que en un lapso de 15 a 20 días esperan que sea aprobado.
En cuanto al presupuesto que se le asignó a la Zona Franca de Barú, confirmó que se ejecutó y no hubo problemas en su concesión. No obstante, admitió que aún no cuentan con los terrenos.
Adicional si una finca tiene 70 productores para sembrar unas 3 hectáreas que producen un beneficio social a familias del sector, muchos tendrán que verse en la necesidad de recortar el número de productores.
Las razones entonces son obvias ya que la inversión por hectárea es de arriba de los mil dólares pues para adecuar estas fincas los pequeño empresarios han tenido que acondicionar las instalaciones de sus parcelas con implementos como: depósitos, letrinas sanitarias e implementos para incineración de residuos, esto sólo en la fase de producción.
En la fase de empaque las Buenas Prácticas Agrícolas exigen mallas contra insectos, esterilización de equipo, entre otros.
Y es que tan sólo en la siembra de unas mil a mil 500 hectáreas de productos agrícolas se gastan más de un millón de dólares.
Adicional los productores deberán pagarle a las empresas certificadoras entre $3,000 por año, pero cada visita implica un costo adicional, y esto sólo se refiere a las prácticas exigidas por Europa.
A diciembre del año 2003 de las casi 25 empresas que exportan a Europa alimentos, frutas (melones, sandías, piñas) y vegetales entre 12 a 14 confirmaron estar registradas.