Incluso con problemas crónicos como una alta informalidad y precariedad laborales, América Latina es hoy un oasis en materia de oportunidades de trabajo si se compara con una Europa y unos Estados Unidos agobiados por el desempleo.
Los récords de desempleo de algunos de los países de la Unión Europea, como España (22.9%), Grecia (19.2%) y Portugal (13.6%), contrastan con los niveles de Brasil (6%), Uruguay (6.2%) o Chile (6.6%), donde falta mano de obra, sobre todo cualificada, en ciertos sectores y el “pleno empleo” ya no es algo de ciencia ficción.
Brasil necesita unos 1.9 millones de profesionales cualificados en todos los sectores industriales, y el Gobierno ya se plantea flexibilizar la concesión de visados a extranjeros para cubrir el déficit.
El Gobierno de Uruguay, donde según el presidente José Mujica hay “una falta notoria de mano de obra calificada”en varios sectores, estudia medidas similares al de Brasil y además se propone incentivar el retorno de uruguayos del exterior para cubrir parte de los 25,000 nuevos empleos que se prevé crear este año.
En Chile hay déficit de mano de obra en la minería, la construcción y agricultura, y en los dos primeros sectores no solo se necesitan obreros sino profesionales cualificados.
República Dominicana tiene una tasa de desempleo que ronda el 15%.
En su vecino Haití, la situación es dramática: de los 4.2 millones de personas en edad de trabajar solo unas 200,000 tienen un empleo regular.
En México, segunda economía latinoamericana, cuenta con una cifra oficial de desempleo del 5.6% y en Costa Rica el desempleo es del 7.7%, este país requiere personas bilingües.