Un total de 110 países han establecido un plan para luchar contra la pesca ilegal y abusiva, con frecuencia ejecutada por flotas que navegan bajo pabellón de conveniencia, según anunció ayer, en Roma la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas.
La pesca ilegal, que en determinados bancos pesqueros representa un treinta por ciento de las capturas, se realiza a menudo dentro de la zona económica exclusiva de las doscientas millas, por lo que supone en muchos casos el expolio de los recursos de países en desarrollo por parte de naves extranjeras.
Las embarcaciones navegan a menudo bajo pabellón de conveniencia, asegurándose así la falta de controles y limitaciones a la pesca.
Esta actividad ilícita es responsable de la sobreexplotación de especies de gran valor y amenaza la sostenibilidad de los recursos pequeros mundiales, según ha denunciado la FAO.
El plan diseñado en la capital italiana supone "un instrumento sólido" para combatir la pesca ilegal, al garantizar un mayor control de las embarcaciones y un endurecimiento de las sanciones, según Ichiro Nomura, responsable del departamento de Pesca del organismo internacional.
Uno de los problemas que se trata de combatir es el de los continuos "cambios de bandera" que realizan las flotas de pesca ilegal para escapar a los controles.
Los países firmantes se han comprometido a que los barcos pesqueros que atraquen en sus puertos informen sobre la cantidad de peces capturados y la zona donde faenaron.
El acuerdo, que carece de carácter vinculante, trata de fomentar prácticas de pesca más responsables y ha sido fruto de los debates del Comité de Pesca (COFI) de la FAO, organismo creado en 1965.
El Comité es un foro intergubernamental en el que se examinan cuestiones relativas a la pesca y la acuicultura a nivel mundial.
Según la FAO, la mitad de los bancos pesqueros mundiales se encuentran al límite de su explotación, sin capacidad de expansión posterior.
El quince por ciento están "excesivamente" explotados y el diez por ciento agotados o en proceso de recuperación, mientras que el 25 por ciento restante no están explotados -o lo están moderadamente- y representan el principal recurso potencial para la expansión de la pesca.