Parodiando a Borges, no es difícil advertir que la política gubernamental de extracciones areneras, por un lado, y el de las inversiones turísticas, por el otro, van por el sendero de las versiones que se bifurcan.
Unas autoridades hablan de turismo y otras callan ante las amenazantes extracciones de arena. Tal parece ser el caso de un embrollo que amaga con irritar al "Hotel Royal Decameron Costa Blanca Beach & Resort", un millonario proyecto que ya se puso en marcha por el área costera de Farallón.
No habían transcurrido dos semanas desde la publicación de los anuncios a toda página en los periódicos, divulgando la colocación de la primera piedra a manos de la presidenta Mireya Moscoso, cuando ya los inversionistas exteriorizaban su desencanto.
¿Por qué? Porque les preocupa "una docena" de solicitudes de extracción de arena que se esparcen como metástasis en el área. "En la Zona de playas entre San Carlos, Río Hato y Farallón hay un mapa con más de doce solicitudes de extracción de arena", alertó la semana pasada el director del pantagruélico proyecto hotelero, Leonardo González, quien abundó en explicar sus objeciones.
"El gran problema es que de dar alguna de esas concesiones afecta directamente las áreas costeras y las playas de toda esa zona", dijo el vocero de la empresa, quien fue secundado por el asesor de la misma, Jorge Loaiza, al hablar del carácter de Zona Turística que envuelve a Farallón.
Se preguntó por la fecha de tales presuntas concesiones a lo que González respondió que "todas" se remontan a finales del año pasado, más precisamente, después de agosto de 1999. Esto lleva a pensar que el gobierno que dejó el poder en septiembre, las concedió antes de su partida.
No obstante, Loaiza hizo notar que se había dado una "suspensión" de todas las concesiones de extracciones de arena.