En junio de este año, el periódico The Wall Street Journal informó que las calificaciones de inversión en acciones corporativas ("stock ratings") emitidas por la empresa Weiss Ratings arrojaron el mayor rendimiento financiero para el año que terminó en mayo de este año.
Con ello, Weiss Ratings obtuvo un mejor rendimiento que todas las firmas de corretaje bursátil cubiertas por el periódico, incluyendo a Goldman Sachs, Merrill Lynch, Morgan Stanley, y otras, inclusive, firmas "independientes" como Aarhus Reserach, Standard & Poors, y otras.
Las acciones seleccionadas por Weiss superaron el rendimiento del índice Standard & Poor 500 por más de 15 puntos porcentuales.
Pues bien, ¿qué pronostica esta firma para el futuro próximo en materia de inversión en acciones?
En su ciber-revista semanal, "Money and Markets", Weiss detecta una gran "brecha" entre las acciones con grandes expectativas, principalmente relacionadas a las materias primas, y aquellas con pobre futuro.
En el centro del problema está lo que Weiss denomina la "paradoja sistémica": "El crecimiento exponencial de la población, y de la civilización humana, están presionando hasta sus límites los recursos de la tierra.
Tomará tiempo, quizás décadas, para que la tecnología haga frente al problema y para que nuestra cultura se ajuste a la situación."
Lo anterior se refleja, señala Weiss, en la escasez de recursos, que está impulsando un aumento generalizado de los precios internacionales de las mercancías básicas.
Cita el caso de dos importantes mercancías básicas, el petróleo, y el cobre. El barril del crudo costaba alrededor de $10 en 1988, y para el año 2000 el precio se había triplicado.
Hoy cuesta seis veces más, y no hay estabilización a la vista, a pesar de que varios países han puesto a circular parte de sus reservas estratégicas. Y algo parecido ocurre con los metales, destacándose, señala, el caso del cobre. En el año 2001, su precio era de 60 centésimos la libra. Hoy es cercano al $1.80, o sea tres veces más.
Paralela y paradójicamente, añade Weiss, bancos y gobiernos en los países más industrializados, entre los que se destacan el caso de los Estados Unidos, están produciendo en exceso dinero y deudas (en la forma de bonos).
La sobreoferta de activos financieros ha deprimido el valor del dólar. Medido contra una canasta de cinco monedas principales, el dólar ha disminuido desde hace cinco años, cayendo de $1.20 a $0.80 el año pasado. Weiss no piensa que el repunte reciente del dólar frente al euro y otras medidas se sostendrá, entre otras cosas debido al creciente déficit fiscal. Y la sobreoferta de bonos está deprimiendo el valor de los mismos.
La conclusión de Weiss es clara: prefiera invertir "para el alza" en compañías relacionadas a la extracción y procesamiento de petróleo u otros materiales básicos, y deshágase, o invierta para "la baja" en compañías relativas a manejos financieros, como son bancos, aseguradoras, y otras.
Debido a que los países a través de los años tienen la tendencia a adquirir nuevos préstamos para cubrir la necesidades más apremiantes caen obligatoriamente en un grado de endeudamiento en exceso a través de los llamados bonos.
En los últimos años el dólar ha presentado una caída frente al euro y el yen, que se cotizan mejor en el mercado.
Ante estas situaciones los países deben tratar de llevar un buen manejo de su presupuesto nacional.
(*)Roberto N. Méndez es profesor de economía en la Universidad de Panamá y consultor asociado a Chen, Gordón, y Asociados.