La construcción del ferrocarril más alto del mundo en el Tíbet no amenaza el ecosistema del altiplano, fuente de la mayor parte de las vías de agua en China, informó la Administración para la Protección del Medio Ambiente.
Según Pan Yue, subdirector de la oficina estatal, ya se adoptaron diversas medidas de protección de las vías de agua a gran altitud. La línea de ferrocarril Qinhai-Tíbet, de 1,956 kilómetros de longitud une Xining, la capital de Qinhai en el noroeste.