Fiat llenó el vacío de poder en su gerencia y nombró ayer al experto en reconversiones Sergio Marchionne como nuevo presidente ejecutivo, el quinto en 2 años, lo que llevó a sus acciones al máximo nivel en un mes.
Marchionne prometió inmediatamente llevar a cabo un plan de reingeniería diseñado por su antecesor Giuseppe Morchio, quien sorpresivamente renunció el sábado.
"El plan fue aprobado por el comité directivo. Tenemos toda la intención de completarlo", le dijo a Reuters tras su primera conferencia de prensa, buscando calmar a los mercados. "Se que nuestro equipo tiene un buen potencial, sólo necesitamos apoyarlo. Ya hice esto antes", agregó.
Morchio renunció tres días después de la muerte del presidente Umberto Agnelli, cuando en ese lugar fue nombrado Luca di Montezemolo, que estaba al frente de Ferrari y ahora ocupará los dos lugares simultáneamente.
"La buena noticia es que un problema serio se resolvió en menos de 24 horas", dijo Lorenzo Colucci, operador de Mediobanca.
"No podían permitir que hubiera un vacío en la cima de la compañía".