Las experiencias acumuladas durante las gestiones realizadas en calidad de Comisionado Principal por la República de Panamá en la Comisión Tripartita para los Estudios de las Alternativas al Canal de Panamá y posteriormente Director, Ad-Honorem, de la Oficina de los Estudios del Canal, adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores, me mueven a señalar que se está perdiendo un enorme potencial para nuestro país, con los beneficio complementarios tanto para la economía nacional, como para el propio Canal de Panamá, al no avanzar con paso decidido y firme hacia la construcción del tercer juegos de esclusas. El tema del Canal, sus operaciones y sus proyecciones son, básicamente, como un imán que le llama poderosamente la atención a los usuarios más importantes, al punto de manifestar, categóricamente, el vivo y ferviente deseo de poder participar en las actividades futuras sobre las proyectadas mejoras o expansiones de la vía interoceánica. Esta reacción la palpamos en Japón, Corea, Taiwan, Canadá, la Comunidad Europea y las instituciones, tanto oficiales como empresariales, de los Estados Unidos.
Tomando en cuenta todos los elementos de juicio y las experiencias vividas, estimo apropiado exponer los siguientes comentarios con relación a este importante tema, para que los nuevos responsables del manejo del Canal aprovechen estas opiniones, en la medida en que les sea posible y conveniente.
Aprecio que la Comisión del Canal de Panamá, integrada por un selecto y competente grupo de conciudadanos, no ha sido un organismo muy comunicativo, ni expresivo, con relación a este tema y más bien ha mantenido una actitud de total reserva, lo cual puede ser producto del hecho de que hasta el 31 de diciembre se mantiene como una dependencia del Gobierno de los Estados Unidos de América. Por otro lado, las conversaciones que se llevaron a cabo con los representantes de los gobiernos y los sectores empresariales del Japón, Corea, Taiwan, Canadá, los Estados Unidos y la Comunidad Europea, como importantes usuarios del Canal de Panamá, me permitieron establecer ciertas guías bien definidas sobre la forma por medio de la cual sería factible llevar a cabo los trabajos relacionados con el financiamiento y la construcción del tercer juego de esclusas.
El simple hecho de que un grupo multinacional, del calibre de los países industrializados que ya hemos mencionado, se vincule de forma tan directa y estrecha al futuro del Canal de Panamá, es el elemento promocional más importante para que el inversionista extranjero se entusiasme y se una al desarrollo de nuestro país. Por ello fue que establecimos algunos parámetros, con el propósito de lograr ciertos acuerdos básicos para promover esta participación y dichos acuerdos se basaron en los siguientes puntos de mayor relevancia.
Los países, como importantes usuarios de la vía interoceánica, aportarían los fondos necesarios para la revisión final de los estudios y participarían en el desarrollo de los mismos con los expertos naturales de cada uno de esos Estados. Este paso es de gran importancia operativa y para las proyecciones futuras de las obras a realizar, porque la integración de estos gobiernos al tema en su etapa de análisis y estudios, los responsabilizará mucho más del éxito y de la futura ejecución de los resultados.
Para coordinar todo este esfuerzo, de aportaciones y de participación colectiva, en la revisión de un estudio de esta naturaleza y en el desarrollo de las obras futuras que se caracterizan por su complejidad, se promovió la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quienes aceptaron el reto de ser la institución coordinadora y para tales efectos redactaron los documentos básicos para organizar la integración multinacional en el proyecto.
El Banco Interamericano de Desarrollo tendría la responsabilidad adicional de recibir las aportaciones de los países participantes en la actualización de los estudios y a su vez efectuaría los desembolsos correspondientes para las empresas consultoras.
Los países industrializados, como importantes usuarios del Canal de Panamá, son los únicos que cuentan con los recursos económicos para financiar una obra de esta magnitud, en los plazos y términos que la misma requiere. A su vez y como es normal, ellos han de aspirar a participar en el proceso de construcción de la misma. Esto también se constituye en otro elemento promotor para el desarrollo del proyecto.
Se discutió sobre las diversas fórmulas y alternativas para el pago de la deuda y nuestra posición, que obtuvo consenso de aceptación, descansaba en atender el crédito con un porcentaje de los ingresos generados solamente por el uso del tercer juego de esclusas. Los ingresos o las utilidades provenientes por el uso de las actuales instalaciones del Canal de Panamá, bajo ningún concepto o condición, serían utilizados para cubrir las inversiones correspondientes a la construcción al tercer juego de esclusas. De tal suerte que si en el futuro se presentan innovaciones o modificaciones sustanciales en el transporte marítimo mundial y se minimiza el uso del tercer juego de esclusas, ni el canal actual, ni la economía panameña, serían afectadas en sus finanzas para atender el pago de la nueva inversión. Si estos usuarios o naciones industrializadas estimasen que la posición panameña no es aceptable porque conlleva altos riesgos financieros, entonces Panamá y los panameños debemos descartar esta inversión, ya que sería un negocio no conveniente al interés nacional.
Todo lo anterior se adelantó al punto de tener pendiente únicamente la coordinación final de los Ministerios de Relaciones Exteriores para los intercambios de las notas diplomáticas correspondientes. La lamentable y fatal enfermedad del entonces Canciller de la República de Panamá, don Gabriel Lewis Galindo, congeló todo el proceso y los cambios posteriores en la Cancillería dejaron el tema en segundas instancias.
La decisión de llevar adelante la revisión de los estudios de las alternativas al Canal de Panamá, bajo el esquema presentado, sería el primer paso para encaminar acciones tendientes a la futura construcción del tercer juego de esclusas. Todo esto en su conjunto tendrá importantísimas ramificaciones en la economía mundial y, particularmente, en la economía panameña. En adición a las inversiones correspondientes al proyecto por desarrollar, se debería de producir una renovación y una modernización completa en la flota naviera mundial con la consiguiente generación de empleos para la comunidad internacional. Ello también daría comienzo a una nueva expansión económica y al mejoramiento de las instalaciones portuarias en el ámbito mundial, a fin de aprovechar las nuevas economías de escala que generarían las mejoras al Canal de Panamá.
Para Panamá los beneficios serían amplios y extensos. Si bien no es factible enumerar de inmediato toas las ventajas que Panamá tendría con la construcción de las ampliaciones al Canal, podemos destacar las más significativas como resultado de la promoción de estas obras.
Atracción inmediata de inversiones extranjeras en previsión de las obras para la expansión del Canal.
Significativa mejoría a los sistemas de transporte y de comunicaciones.
Estímulo del uso de la zona de libre de comercio de Panamá.
Incremento en la actividad e industria del turismo al realzarse el atractivo de Panamá y su lugar en la historia mundial.
Asistiría con soluciones inmediatas al problema del desempleo.
Se forja una nueva base tributaria por las mayores recaudaciones con un sector privado más amplio.
Indiscutiblemente que la comunidad internacional habría de percibir enormes beneficios con las ampliaciones del Canal de Panamá, las cuales podemos resumir en el siguiente listado:
Se lograría detener el proceso inflacionario con una reducción en los costos de vida por al ahorro generado en la economía de escala.
Se incrementaría la eficiencia en el manejo y en el transporte de las materias primas para la producción internacional.
Incentivaría la renovación de la marina mercante mundial con la construcción de embarcaciones de mayor tamaño que concuerden con la magnitud de la economía internacional y de las ampliaciones del Canal.
La renovación de la flota de la marina mercante mundial serviría como un factor catalítico respecto a la construcción de barcos, ampliaciones de facilidades portuarias y el incremento en la actividad metalúrgica internacional.
La producción y el suministro de los productos agrícolas y de los alimentos en general se haría más accesible a mejores precios.
Se lograría el acceso de nuevas fuentes de suministro energético.
Por las razones conclusivas de las expansiones al Canal, el costo del flete marítimo se mantendría en niveles más competitivos.
La decisión de emprender la revisión de los estudios y su actualización, con el propósito de abocarnos a las obras correspondientes de ampliar el Canal de Panamá, tomando las medidas ecológicas necesarias para proteger el inventario biológico y el medio ambiente, sería el acontecimiento económico más significativo en el ocaso del viejo milenio.