La empresa de neumáticos Bridgestone-Firestone compareció ayer por primera vez ante un tribunal desde que empezó hace un año el escándalo de sus llantas supuestamente defectuosas, acusada por una familia hispana que sufrió un accidente en México. Antes de llegar a este juicio en un tribunal de McAllen (Texas), la empresa había alcanzado ya acuerdos en 150 casos de accidentes atribuidos a la presunta mala calidad de los neumáticos Firestone.
A raíz de las denuncias contra tres de sus modelos de llantas, la compañía ordenó el 9 de agosto del 2000 la retirada de 6,5 millones de neumáticos "sospechosos" y tres meses después agregó otros 1,6 millones de unidades. Sin embargo, la corporación se ha negado a negociar con el médico Joel Rodríguez, que sufrió un accidente en un viaje con su familia por una de las autopistas de México, en su opinión a consecuencia de los neumáticos Firestone fabricados sin la calidad de ley.
La demanda contra la multinacional fue presentada por los abogados de Rodríguez, que intentarán convencer al jurado de que los fabricantes de los modelos defectuosos jamás se responsabilizaron completamente de los más de 203 fallecimientos y las lesiones de otras 700 personas, sucedidos en EEUU supuestamente por culpar de sus productos.
Estos accidentes ocurrieron al margen de otras muertes que los familiares de las víctimas atribuyen a los neumáticos defectuosos en otros países, generalmente de los modelos del Ford Explorer. La familia hispana demandante en el juicio que se celebra en McCallen asegura que su Ford Explorer volcó a causa de los neumáticos de Firestone.