La calificadora de riesgo Fitch evaluó de "prudente" la regulación bancaria de Panamá. Sin embargo señala que la calidad de la supervisión no ha sido probada, debido a la corta trayectoria de la Superintendencia de Bancos.
El informe país de Fitch sostiene que los reguladores de la banca panameña se han movido más hacia a las normas internacionales, pero el sistema aún debe experimentar una situación para probar la eficiencia de su supervisión.
Indica que de las tres quiebras bancarias que se han registrado en Panamá, dos se dieron antes de la creación de la Superintendencia de Bancos y ambas fueron caracterizadas por actividades fraudulentas.
"En el pasado, los reguladores bancarios permitían simplemente que el mercado tomara su curso natural y, consecuentemente, estos bancos fueron directamente a la liquidación, en ausencia de una institución de préstamo de último recurso", sustenta el informe.
Sin embargo, a principios de este año y bajo la regulación de la Superintendencia de Bancos, la nueva legislación permitió que el caso de la quiebra del Banco Disa se diera un proceso de liquidación relativamente organizado, debido a los mecanismos definidos bajo la ley bancaria actual.
"Los depositantes y otros acreedores, en el pasado, perdían una porción de sus depósitos y probablemente sufrirían pérdidas similares en cualquiera quiebra bancaria futura, añade Fitch.
El informe resalta que las mejoras claves del marco regulador bancario de Panamá, incluyen la aplicación de normas de contabilidad que sean consistentes con las Normas Internacionales de Contabilidad (NICs), la adopción de medidas relativas al capital mínimo adecuado, clasificación de pérdidas en préstamos y requisitos de la reserva, todos los cuales se incluyeron por primera vez en la ley bancaria de 1998.
Por otro lado, Fitch señala que en Panamá no existen mecanismos para aliviar con una liquidez temporal a las instituciones subcapitalizadas debido a la ausencia de una banco central o una institución de préstamo de último recurso, por lo que se les exige a estas instituciones reservas de capital.
"Cuando un banco falla en cumplir con los requerimientos mínimos de capital, es intervenido por un período de tiempo acordado con un interventor designado por la Superintendencia de Bancos. Una vez termina el período pre-determinado de intervención, la Superintendencia evalúa las recomendaciones del interventor y decide si el banco se va a liquidar o a reorganizar bajo una nueva gerencia, y le otorga un período específico para llegar al requerimiento mínimo de capital", explica Fitch.
La Superintendencia de Bancos revisa la suficiencia de capital, trimestralmente, y los requerimientos de capital para riesgos de créditos son computados utilizando el balance final mensual de los últimos tres meses. Las regulaciones actuales permiten a los bancos diferenciar las clasificaciones de riesgo de préstamos otorgados al mismo prestatario, basados en un colateral. Adicionalmente, los límites máximos de tiempo para las descargas en concepto de préstamos, no han sido establecidas.
y los bancos del Estado, cumplan con una tasa mínima de liquidez, reportada semanalmente, la cual puede ser ajustada por la Superintendencia con un aviso del 30 días. Desde que se estableció la ley, se les ha solicitado a los bancos que mantengan instrumentos de liquidez iguales al 30% de los depósitos (excluyendo depósitos a plazo, pignorados como garantías subsidiarias (colaterales) en efectivo para préstamos específicos - ("back-to-back"), para afrontar necesidades de liquidez.
En el caso de bancos de licencia general con los depósitos interbancarios iguales a por lo menos 80% de fondo, el requisito es de 20%. Debe mantenerse la liquidez en dólares u otra moneda de libre conversión, aprobada por la Superintendencia en bancos de países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) u otros países específicamente aprobados por la Superintendencia.
Aunque la proporción de liquidez legal parece conservadora, permite la inclusión de instrumentos de la deuda corporativa panameña, bajo ciertas circunstancias que son líquidas debido a la naturaleza primitiva de los mercados de capital locales. Esto puede resultar en una exagerada liquidez en los bancos con carteras excesivamente concentradas en estos instrumentos, sostiene el informe.
Fitch no está convencida de regulación bancaria
Señala que la calidad del control no ha sido probada por la corta trayectoria de la Superintendencia de Bancos de Panamá.