El FMI anunció ayer una revisión a la baja de la perspectiva de crecimiento de la economía brasileña, hasta el 4.1% en 2011, cuatro décimas menos que en abril, debido a las políticas monetarias destinadas a reducir la inflación y a la moderación de la actividad de la industria.
El organismo, que situó en el 3.6% el pronóstico de crecimiento para el 2012, cinco décimas por debajo de las últimas previsiones lanzadas en abril, atribuyó el descenso a que las medidas de ajuste macroeconómico para contener la fuerte escalada de los precios "han comenzado".
La subjefe de la división de estudios globales del FMI, Rupa Duttagupta, alabó las medidas de control de la inflación, que calculó que será del 6.5% este año.
"Nosotros damos la bienvenida a las medidas dirigidas a la inflación", precisó Duttagupta, quien agregó que el organismo "todavía ve riesgos" respecto a la subida de los precios.
La inflación brasileña en los cinco primeros meses del año fue del 3.71% y el acumulado en doce meses alcanzó el 6.55%.
La experta añadió que también ha contribuido a revisar a la baja las perspectivas brasileñas la moderación de la actividad industrial, que tras la crisis internacional experimentó "un fuerte crecimiento".
El economista, jefe y director del departamento de investigación del FMI, Olivier Blanchard, dijo que Brasil "ha sido responsable" en su política fiscal, aunque alertó sobre riesgos de recalentamiento.
El FMI presentó ayer en São Paulo una revisión de su informe Perspectivas Económicas Mundiales, en el que apuntó que el crecimiento permanece "robusto" en el conjunto de Latinoamérica y el Caribe, pero advirtió que existen riesgos de sobrecalentamiento económico.