Economía

FMI toma examen a débil Argentina


El Fondo Monetario Internacional (FMI) inició ayer la última etapa de exámenes a la economía argentina para decidir si le restablecerá o no las líneas de crédito, en un marco de creciente rebeldía de las empobrecidas provincias que se rehúsan a instrumentar ajustes que significarían millares de despidos.
Anoop Singh, el indio que es director de Operaciones Especiales del FMI, llegó ayer a Buenos Aires para ponerse al frente de la misión de técnicos del organismo en la capital argentina y elevar un informe final que será analizado en la próxima Reunión de Primavera de la institución, del 18 al 20 de abril.
Singh y su comitiva pudieron eludir, sanos y salvos, una marcha de manifestantes anti-FMI que cortó la ruta al aeropuerto internacional de Ezeiza (sur) y quemó banderas de Estados Unidos y Gran Bretaña, en repudio al organismo de crédito.
Cuando el funcionario arribaba a Ezeiza, el precio promedio del dólar en bancos y casas de cambio bajaba a 2.75 pesos, lo que significó otra ligera apreciación de la moneda argentina respecto del viernes, cuando la divisa cerró a 2.80 pesos.
El mercado financiero está en calma, pero siguen pendientes de solución otras condiciones que el FMI le está poniendo al Gobierno del peronista Eduardo Duhalde para restituir la ayuda financiera, como la fijación de una austera meta fiscal global que abarque al Estado federal y las provincias.
Argentina está pidiendo al FMI que restablezca los créditos suspendidos el año pasado por unos 9,000 millones de dólares, para cancelar al menos las obligaciones con los organismos financieros, en medio de una de las peores crisis económicas de las últimas décadas y de un cese casi total de pagos de la deuda pública de 141,000 millones de dólares.
El FMI le recomendó al Gobierno disminuir la brecha fiscal programada a nivel federal en 4,500 millones de pesos (1,600 millones de dólares) y a nivel provincial en 2,000 millones de pesos, para lo cual sería necesario despedir a unos 350,000 empleados públicos.
En reacción, las provincias gobernadas por el oficialismo y la oposición se han declarado en pie de guerra, a la luz del aumento de la pobreza a casi la mitad de los 36 millones de argentinos, con una desocupación récord del 22% y una inflación en lo que va del año de 10%, que devora los salarios.
  • Ahora mis metas están en función de ver el éxito de mis hijas en su vida personal y profesional y de mis nietos. Estoy trabajando para dejarle como herencia a mis cinco nietos, la educación universitaria paga.


  • Si los tuviera lo hiciera sin que se diera cuenta mi esposa. Ella no quiere saber de una casa o de alguna propiedad más, porque tenemos demasiadas cosas; de verdad, una casa en Panamá, una en Cerro Azul (donde nunca voy), una en la playa (Punta Barco), en Boquete y todas son trabajo, ¿no?.


  • No, por el momento no. Tengo un par de edificios, pero los estoy vendiendo así que no vale la pena ni mencionarlos. La situación es muy difícil, en estos momentos hay que tener mucho cuidado en cómo y en qué se invierte.


  • Sí. Mi casa en Boquete es la de toda mi vida, mi padre me la regaló antes de morir. La de Panamá, donde me mudé desde 1982, también; la casa de Punta Barco es más reciente con 6 ó 7 años de tenerla, la de Cerro Azul tiene más de 20 años. La de Boquete tiene mi edad, 55 años.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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