El FMI y el Banco Mundial otorgaron un préstamo a Turquía por US$ 10.000 millones para paliar la crisis de liquidez que enfrenta ese país. Así lo anunció en Ankara el director del FMI para Europa, Michael Depple, después que el primer ministro turco, Bulent Ecevit, anunciara medidas para mejorar la situación económica.
Estas disposiciones prevén la privatización de Turk Telekom (telecomunicaciones), Turkish Airlines (líneas aéreas) y el sector eléctrico. También se dará un nuevo impulso a la reforma del sector bancario y la lucha contra la inflación. Deppler precisó que el director general del FMI, Horst Köhler, pedirá al Consejo de Administración créditos por valor de poco más de 10.000 millones de dólares, de los cuales un primer monto de 2.800 millones de dólares será concedido el 21 de diciembre, fecha de la reunión del Consejo. El FMI entregará otros 7.500 millones de dólares en facilidades de reservas suplementarias, y 2.900 millones como parte de la línea de crédito, a lo largo de tres años, por un monto de 3.700 millones de dólares. Los bonos turcos cayeron desde que el país comenzó a vender 4.600 millones de sus reservas de divisas el 20 de noviembre. Esto produjo una escasez de efectivo entre los bancos. Frente a este panorama, los inversores manifestaron su preocupación ante la posibilidad de que los problemas de Turquía repercutieran en los mercados emergentes, como en el caso de la Argentina.