Ford de Brasil, filial de la estadounidense, anunció ayer que pretende despedir 300 obreros de su unidad de Sao Bernardo do Campo, una de las ciudades del cinturón industrial de Sao Paulo, a través de un programa de "despidos voluntarios".
El presidente de la montadora, Antonio Maciel Neto, dijo que la medida forma parte de un proyecto que involucra el futuro de esa unidad, que emplea unas 4, 500 personas - 2, 800 de ellos en la línea de montaje - y produce los modelos Ka y Fiesta y la camioneta Courier.
El presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de la villa, Luiz Marinho, por su parte, anunció que viajará a Detroit (EU) el próximo miércoles para reunirse con el presidente mundial de Ford, Jacques Nasser, para intentar evitar los despidos.
El sindicalista teme la desactivación de la usina de Sao Bernardo después de la inauguración de la nueva fábrica del grupo en Salvador de Bahía (nordeste), que está en fase final de construcción.
La filial brasileña de Ford viene pasando por numerosas dificultades.Desde 1995 registra pérdidas consecutivas, según revelan sus balances.
Su participación en el mercado doméstico cayó de 20% en el inicio de los años 90 a 9,3% el año pasado.