Ford reafirmó ayer ante sus accionistas que la situación económica de la compañía ha experimentado una fuerte mejoría en los últimos meses y que espera ser totalmente rentable este año, aunque también expresó su preocupación por la elevada deuda que arrastra.
Ford ya ganó $2,700 millones en 2009, gracias al empuje final del año y a cuestiones fiscales. Pero en el primer trimestre de 2010, la empresa volvió a sorprender a los analistas con un beneficio de $2,085 millones.
No obstante, la empresa tiene una deuda superior a los $30,000 millones que los directivos han reconocido como un pesado lastre.
La junta de Ford también sirvió para prestar un homenaje al consejero delegado de la empresa, Alan Mulally, a quien la mayoría de los accionistas agradecieron la reestructuración que ha permitido la vuelta a la rentabilidad.
El presidente del consejo de administración de Ford, y bisnieto del fundador de la compañía, Bill Ford, felicitó públicamente a Mulally y expresó su deseo de que el antiguo directivo de Boeing se mantenga al frente en los próximos años.