Economía

Forjar el futuro cueste lo que cueste


1.Cortesía y Respeto.  Dicen que uno debe tratar a los demás como quiere que lo traten a uno.  Por eso, si uno quiere que lo traten  con cortesía y respeto, así mismo debe tratar  a todo el mundo, sea en el trabajo, en la vida personal o en la calle.  Desafortunadamente, entre el estrés de la calle y del trabajo a veces uno reacciona de manera que no debe; en esos casos uno debe hacer lo cortés y disculparse respetuosamente. A través de los años he aprendido que más logra uno pidiendo las cosas a las buenas, de manera cortés y respetuosa, que a las malas.

2. Consecuente.  Según el Diccionario Real de la Lengua Española, ser consecuente es “dicho de una persona cuya conducta guarda correspondencia lógica con los principios que profesa”.  Pienso que es imprescindible que siempre haya concordancia entre lo que uno dice y hace, que uno no sólo diga lo correcto, sino que haga lo correcto; esto funciona en todas las situaciones, sean personales o profesionales.  A mi parecer es uno de los principales ejemplos que uno puede dar.

3. Honradez.  De niño me enseñaron que lo más importante que uno tiene es su nombre y que lo debe cuidar a como dé lugar.  De repente suena falso (o deshonrado) el decir que uno es honrado o distinguir la honradez como una de las 5 claves de su éxito, considerando la reputación de corrupción imperante a todo nivel en nuestro país.  Por lo tanto, dejo a otros el juzgar o verificar si digo lo correcto.

 

4. Organización.  En mi familia tenemos a  los organizados y a los desorganizados; francamente me es imposible comprender a los desorganizados, cuando es tan fácil ser organizado (eso creo yo).  Soy extremadamente organizado (algunos dirán que obsesiva y compulsivamente organizado); gracias a esta cualidad he logrado muchas de mis metas en la vida, principalmente por el uso adecuado y eficiente del tiempo, la capacidad de priorizar actividades y consolidar información.
 
5. El Humor.  Creo que la posibilidad de ver el lado cómico de las cosas y el no tomarse muy en serio son cualidades necesarias para poder llegar a tener una vida feliz y completa, tanto a nivel personal como profesional.  No hay muchas cosas más estimulantes que desternillarse a carcajadas hasta que te duela el estómago y se te salgan las lágrimas.  Hace mucho tiempo, cuando tenía como 9 años, me llevaron a ver la película “La fiesta inolvidable” en el Teatro Lux (supongo que muchos de los que lean esto no tendrán idea de lo que estoy hablando); me cuentan los que estaban conmigo que los demás asistentes al cine, más se reían de mí que de las payasadas de Peter Sellers.  ¡Efectivamente, mi risa sigue siendo escandalosa y distintiva!.


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395754
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América