Percepción
- 68% de los franceses indican que la medida de reducir las regiones es necesaria.
- 77% rechaza la desaparición de la región a la que pertenecen, según la encuesta.
Las regiones administrativas de Francia _como Normandía, Alsacia, Borgoña y otras_ son desde hace siglos parte de la identidad de los ciudadanos de este país caracterizado por la diversidad. Ahora, la fusión de varias de ellas parece una manera lógica de reducir los gastos burocráticos, y los franceses la apoyan... siempre que no afecte a la propia región.
La propuesta del nuevo primer ministro de reducir las regiones a la mitad para el 2017 provoca fuertes disputas, sobre todo en zonas de fuerte identidad histórica.
Una encuesta indica que el 68% de los franceses creen que la medida es necesaria, pero el 77% rechaza la desaparición de su propia región. La encuestadora LH2 interrogó a 5,111 personas en todo el país durante febrero y marzo. El margen de error fue de 1.4 puntos porcentuales.
``Aquí sabremos quiénes son los verdaderos reformistas y quiénes son los conservadores'', dijo días atrás el presidente Francois Hollande en un discurso televisado. Hollande quiere modificar su imagen de hombre temeroso de aplicar las reformas de reducción de costos que muchos economistas consideran necesarias para que la nación prospere.
La reforma regional es una idea que viene de antaño. El gobierno derechista anterior la estudió, pero se estrelló contra la dificultad de lograr consenso sobre el nuevo mapa.
Las numerosas divisiones territoriales de Francia _22 regiones, más de 100 departamentos y no menos de 36,000 municipios_ llevan el mote de ``milhojas'', por el postre de hojaldre y crema. El Gobierno quiere reducir el número de regiones a 11 o 12, aunque la división precisa aún no ha sido resuelta. La medida no afectaría los territorios de ultramar.