Tanto el Gobierno Nacional como el Banco Central de Brasil (BCB) salieron a blindar la economía ante una fuga continuada de dólares que está presionando la inflación.
La medida más agresiva fue tomada por el Comité de Política Monetaria (Copom) del BCB, que la semana pasada decidió aumentar la tasa de interés de referencia (Selic) en 50 puntos básicos al pasar de 8.0% a 8.50%.
Es la tasa más alta desde que en julio de 2012 el Copom la bajó de 8.50% a 8.0%. Desde entonces la tasa de referencia ha sido modificada ocho veces, siempre al vaivén de la inflación esperada y la presión de la tasa de cambio.
Con esa medida el Comité espera, en primer lugar, que la oferta monetaria baje por la vía de encarecer los créditos en el sistema financiero y, en segundo lugar, que la tasa sirva para mantener el atractivo de la inversión extranjera de corto plazo y los dólares se queden y entren más, aumentando la oferta de la divisa.
En lo corrido del año la devaluación nominal supera el 15%. Solamente en junio el real retrocedió 3.75% frente al dólar de Estados Unidos, que cerró en 2.22 reales por dólar a pesar del esfuerzo del BCB que salió a vender en operaciones a futuro para reducir la presión alcista.
Entre el 18 de junio y el 12 de julio el Banco Central habría vendido más de 5,700 millones de dólares, según cálculos preliminares basados en los datos de reservas internacionales de la entidad.