El gobierno del presidente George W. Bush anhela llegar a la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con el aval del Congreso para negociar acuerdos comerciales sin el riesgo de que sean luego desnaturalizados por los parlamentarios. El voto de ambas cámara de la OMC que comienza el viernes podría verse impedido por las perturbaciones que sufrió el funcionamiento del Congreso tras los atentados del 11 de setiembre contra Washington y Nueva York y a raíz de la contaminación con ántrax de sus locales.
El secretario estadounidense de Comercio, Robert Zoellick, cree poder conseguir, al menos, el voto de los representantes. Aunque en la Cámara Baja los republicanos son mayoría, es en esa cámara donde parece más difícil que la administración Bush logre el voto de la Autoridad de Promoción Comercial (APC "Trade Promotion Authority"). La APC presiona acuerdos comerciales con terceros países y luego los somete a la aprobación del Congreso. Este podrá aceptarlos o rechazarlos pero no introducirle enmiendas.
"Lo que necesitamos es una fecha (para que el Congreso decida sobre la APC). Sin una fecha no tenemos cómo presionar", subrayó Zoellick, que pretende la aprobación de la APC anteriormente conocido como "fast track" antes de la reunión de Doha para poder asegurar a sus socios la buena voluntad de Estados Unidos. "El apoyo (al libre comercio) fue siempre mayor en el Senado", añadió.
Las decisiones de los senadores (100 en total) están menos influenciadas por las presiones de sus electores que las de los 435 representantes. "Si el mensaje del Congreso a nuestros socios es que quiere mantener el mercado estadounidense cerrado, perderemos una enorme parte de los mercados" de las exportaciones, subrayó el ministro.
Según ciertos analistas, Zoellick podría ir a Doha sin la APC."El objetivo (de la conferencia) es de iniciar las conversaciones, no de negociar", subrayó Im "Mac" Destler, investigador de la Universidad de Maryland y del Instituto Estadounidense de Estudios de Empresas (AEI) de Washington. "Si las verdaderas preguntas aparecen más claramente después de Doha, sería más razonable esperar y volver luego ante el Congreso", destacó Daniel Tarullo, de la Universidad de Georgetown.
Las negociaciones en el Congreso se refieren específicamente a la integración de consideraciones sobre normas sociales y de protección del medio ambiente en el mandato dado al Ejecutivo. Algunos republicanos consideran que se trata de una concesión demasiado grande a los demócratas, aunque varios de éstos consideran que los diferentes textos de compromiso no avanzan mucho en esos aspectos. El ex presidente Bill Clinton había pedido en varias ocasiones infructuosamente al Congreso la renovación del "fast track".