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El crecimiento global es la clave de la cumbre que celebran este fin de semana los líderes de las 20 economías más industrializadas y desarrolladas del mundo. Hay grandes expectativas de que la reunión elabore un ambicioso plan para elevar el PIB mundial a más de 2 billones de dólares.
Cuando el grupo de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G-20 se reunió en febrero, aprobaron más de 900 iniciativas dirigidas a aumentar el PIB global un dos por ciento sobre las expectativas para los próximos cinco años, lo que podría crear millones de nuevos empleos.
El G-20 ha hecho de completar esa iniciativa su máxima prioridad para la reunión del fin de semana en Brisbane, Australia.
Eso no es una sorpresa, dado el obstinado letargo de la economía global, que ha tenido problemas para recuperarse desde la crisis financiera de 2008. La economía china ha perdido velocidad, Japón está en dificultades y Europa está al borde de la recesión.
Muchos elogiaron al G-20 por fijar un objetivo específico y mensurable. Pero otros lo criticaron por no ser lo bastante ambicioso.