La reunión de hoy del Grupo de los Siete (G-7, naciones más ricas) en Washington tratará sobre cómo devolver al mundo a los niveles de crecimiento de alrededor del 3%, aseguró ayer el secretario del Tesoro de EU, Paul O"Neill.
En rueda de prensa, O"Neill explicó que otro de los objetivos de la reunión será el análisis de cómo avanzar en la congelación de las finanzas de individuos y organizaciones relacionadas con el terrorismo.
"Nuestros socios en el G-7 han tomado pasos para cerrar los fondos que apoyan a los terroristas y están deseosos de unirse a nosotros para ampliar nuestros esfuerzos, de modo que incluyamos a todas las naciones del mundo", dijo O"Neill, que destacó la "completa colaboración" que han mostrado los países más ricos.
Los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales del G-7 -integrado por EU, Alemania, el Reino Unido, Japón, Francia, Italia y Canadá- se reunirán hoy en Washington, en el que supondrá el primer encuentro internacional de relevancia que acoge la capital de EU después de los atentados del 11 de septiembre.
El ministro de Finanzas ruso participará en parte de las reuniones, debido a que es importante su opinión sobre la forma de "cazar las finanzas de los terroristas", explicó O"Neill.
Paul O"Neill destacó que, en la reunión de mañana, se tratará de saber qué puede hacer cada país "para crear una ola mayor de actividad para que la economía mundial retorne a niveles del 3%, en lugar del 2%".
En la rueda de prensa, el secretario del Tesoro reiteró que la economía estadounidense tendrá un crecimiento negativo en el tercer trimestre de este año, debido a que los atentados del 11 de septiembre provocaron su práctico "cierre" durante cinco días, y auguró que aumentará el índice de desempleo.
"La cuestión ahora es cuán rápido se recuperará la economía después de los atentados", que fueron, admitió, "un choque" para la economía estadounidense. Según O"Neill, los atentados provocarán "un retraso en la recuperación en Estados Unidos de un trimestre o algo así".
Sin embargo, el secretario del Tesoro señaló que los fundamentos de la economía estadounidense son "sólidos y resistentes", y destacó que el Gobierno de George W. Bush "está tomando medidas para acelerar nuestro camino a la recuperación".
Entre otros, citó el "plan de estímulo" gubernamental de la economía por valor de 75,000 millones de dólares, que supone, dijo, "más combustible para la recuperación".