Los países ricos instaron el sábado a Argentina a trabajar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y dijeron que Buenos Aires tiene que trabajar "mucho más" en víspera de reformas bancarias, y mejorar la política monetaria.
Sin embargo, el Grupo de los Siete (G7) países más industrializados, elogiando a la tercera economía de América Latina por las dolorosas medidas que ha tomado hasta ahora, aclaró que se necesitan nuevos esfuerzos para construir un programa de reformas que pueda poner fin a la recesión y producir una recuperación económica sostenible.
"Argentina debe producir un programa convincente, y bajo esas circunstancias, seríamos capaces de ayudar", dijo el ministro de finanzas alemán, Hans Eichel, después que los ministros del G7 emitieran una declaración en la que llamaban a Buenos Aires a cooperar con el FMI. Argentina, que enfrenta la caída de sus exportaciones, una moneda frágil y una confianza prácticamente nula en todo su sistema financiero, está desesperada en busca de nuevos préstamos del FMI.
Pero el principal organismo prestamista del mundo, al que Argentina ya le incumplió promesas, no quiere prestar a menos que crea que las circunstancias son apropiadas. Expertos del FMI valoran actualmente los patrones de gastos de las provincias argentinas al igual que los del gobierno central, después que el gasto provincial excediera la meta de años previos.
Pero hay una enorme oposición interna a los programas de austeridad patrocinados por el Fondo, que los argentinos culpan de hundir a millones de personas por debajo del nivel de pobreza. Los países del G7 son los principales accionistas del FMI, pero a diferencia de crisis internacionales previas, donde las naciones ricas pusieron su propio dinero e impulsaron al FMI a hacer préstamos, el G7 es cauteloso con Argentina.