La estafa inmobiliaria en mucho se debió a libros contables maquillados y alterados en y por las empresas financieras, bancos y operadoras de fondos, en complicidad con las calificadoras de riesgo y firmas auditoras que engañaron a los inversionistas excedentarios y no excedentarios.
Luego, las noticias amañadas escondieron y no pusieron al descubierto que las soluciones dadas a la crisis hasta el momento se habían quedado cortas, porque el daño a la economía era mayor de lo reportado a las autoridades financieras norteamericanas, asiáticas y europeas.
Fue muy evidente una conspiración entre bancos, financieras, operadores de fondos, empresas calificadoras y empresas auditoras para engañar a los inversionistas, más la complicidad de la vista obesa de la FED y del Tesoro de EE.UU., que taparon tortas de amigotes millonarios.
La famosa estafa inmobiliaria estaba más planeada que la invasión a Irak y Normandía, las autoridades norteamericanas, asiáticas y europeas cayeron en la trampa de salvar a las empresas sin que estas se preocuparan de la clase trabajadora, las tasas desempleo superan ya el 15% en muchos países desarrollados.
Los fondos para el rescate financiero sirvieron para tapar más escándalos y demandas de los socios e inversionistas, además de pagar bonos a los ejecutivos involucrados en la estafa, asunto que molestó al Presidente Obama y pidió devoluciones para evitar que de nada sirvieran los rescates aparte de favorecer a los ejecutivos culpables del descalabro económico.
Por la alteración de libros en complicidad con las empresas auditoras, no se detectó la realidad de la crisis a tiempo, todavía hoy día siguen saliendo sorpresotas y el Gobierno se va dando cuenta de que hay que hacer más cosas para salir de la debacle, parece que ha vuelto a aparecer la práctica de maquillar libros contables, los bancos en medio de esta crisis dicen que tienen gananciales por miles de millones de dólares y en este corto período de medidas.
Lo que nos tenemos que preguntar es si es verdad que hay jugosos gananciales ahora que el crédito está cortado, las tasas de interés por los suelos, la inflación galopante y las exportaciones paralizadas, si esto es cierto, entonces esto no es recuperación, es un "milagro" como el de Fátima, porque más bien suena a una nueva mentira maquillada en libros contables. Hay que ponerle atención a esto nuevamente para evitar sorpresas, en Wall Street no hay niños cantores de Viena que ahora están dedicados a subir el precio del petróleo de nuevo.
Será que la práctica de maquillaje de libros contables por parte de empresas calificadoras y auditoras volvió a aparecer en el mercado bancario y financiero, porque sacar ganancias en estos tiempos ni con la venta de cocaína se logran.