El gasto sanitario crece más que la economía en los países de la OCDE, y su peso relativo ha pasado del 7% del Producto Interior Bruto (PIB) en 1990 al 8, 9% en 2004, una tendencia que, de mantenerse, obligará a reformas por parte de los Gobiernos.
Estas son las principales conclusiones del informe anual sobre la economía de la sanidad en el que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) constata también las diferencias entre unos y otros estados miembros.
Aunque en todos los 30 países miembros, salvo Finlandia, el peso de los gastos sanitarios progresaron entre 1990 y 2004, en este último año las cifras variaban desde el 15, 3% en Estados Unidos, el 10, 9% en Suiza, el 10, 9% en Alemania o el 10, 5% en Francia hasta el 6, 5% en México y Polonia, el 5, 9% en Eslovaquia o el 5, 6% en Corea del Sur.
España se situaba en una posición algo inferior a la media con un 8, 1% del PIB, pero con una subida en términos relativos a los de la OCDE.