General Motors Europa anunció el cierre de su fábrica en la ciudad belga de Amberes, donde trabajan más de 2,600 personas, y confirmó la continuidad de la española de Figueruelas, donde la dirección de la compañía espera despedir a unos 900 empleados, con el objetivo de volver a la rentabilidad.
Las decisiones anunciadas durante una conferencia de prensa celebrada en Bruselas forman parte del plan de reestructuración más amplio que el gigante estadounidense de la automoción presentará en detalle en las próximas semanas, pero que en principio prevé la desaparición de 8,300 de los 48,000 empleos que tiene en el continente.
La destrucción de empleo incidirá más profundamente en Alemania, donde General Motors prevé despedir a 4,000 personas, aunque las negociaciones con el Gobierno germano siguen en marcha, según explicó el consejero delegado de GM Europa, Nick Reilly.