El despido de miles empleados y el anunciado cierre de factorías de General Motors pueden no ser suficientes para salvar a la firma o a su presidente, Rick Wagoner, en la cuerda floja ante las millonarias pérdidas acumuladas.
Wagoner, quien se hizo cargo de la compañía en el año 2000 reafirmó su intención de seguir al frente de la compañía, que es la mayor fabricante mundial de automóviles, una posición que podría perder en favor del japonés Toyota.