General Motors y Ford no pudieron detener durante 2005 la hemorragia de pérdidas de ventas en Estados Unidos, lo que les ha proporcionado uno de los peores años en la historia del sector en Detroit.
Las cuotas de mercado doméstico de los dos gigantes del automóvil se situaron en sus niveles más bajos en la historia de las dos compañías, con un 26.53% para General Motors y un 17.4% para Ford, en ambos casos excluidas las ventas de sus marcas extranjeras.