Los nueve gobernadores de los países miembros del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) analizaron en Nicaragua los programas emergentes de esa institución para afrontar las “complejas” dificultades que enfrentan sus economías.
El BCIE tiene como países propietarios a Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, y como miembros extra-regionales a México, Taiwán, Argentina y Colombia, mientras España participa en calidad de observador.
Los gobernadores del “brazo financiero de la integración y banco de desarrollo” centroamericano, recibieron un informe de sus actividades, proyecciones y transformación, en la LXI Asamblea anual, que se realizó en Managua.
El titular del BCIE, el guatemalteco Pablo Schneider, afirmó en rueda de prensa que la entidad sigue de cerca los acontecimientos recientes no sólo del último mes sino de por lo menos el último año, y las condiciones de la región son “muy complejas”.
Schneider señaló la caída de los precios internacionales de sus principales productos exportables, como el café, y el alza de los de sus importaciones, como el petróleo, por lo que el BCIE “está atento de cómo pueden desplegarse esos países ante esa coyuntura difícil”.
Agregó que informó a los gobernadores de los programas emergentes para asistir a esos países, y salgan de las graves dificultades, las que existen en los mercados de sus exportaciones, y las que creó la sequía.
También se les detalló la coordinación necesaria que busca el BCIE con los otros bancos multilaterales, como la reunión que habrá el 26 de octubre con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, para discutir perspectivas y acciones a emprender en Centroamérica y República Dominicana.
Schneider indicó que históricamente el BCIE ha sido el vehículo para canalizar para Centroamérica cerca del 30 por ciento de los recursos que recibe de fuentes multilaterales, el mayor después del BID.
Apuntó que el BCIE cerró el período 2000-2001 con aprobaciones de créditos para proyectos nuevos en Centroamérica por 400 millones de dólares, desembolsó 475 millones de dólares, una cartera de créditos de 2.300 millones de dólares y creciente en utilidad, que le permite continuar su proceso de capitalización.
Explicó que la transformación del BCIE busca adaptar su quehacer y orientación estratégica a áreas que le otorguen un mayor valor en su relación con los países de Centroamérica, luego de 40 años en los que hay mucha riqueza, lecciones y aciertos, pero muchos desaciertos también.
La institución regional busca eliminar sus atrasos en cómo sirve a sus países beneficiarios, cómo se acerca a la demanda de la empresa privada del istmo, cómo estrecharse más con las organizaciones de la sociedad, todos actores muy importantes para su futuro, dijo.
Schneider también informó a los gobernadores del monto que se le ha pedido al BCIE para financiar el “alivio” que prevé la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, en inglés), que en el caso de Nicaragua, asciende a 435 millones de dólares.
Expresó que esos fondos saldrían de los recursos propios, de los que ya comprometió 156 millones de dólares para Nicaragua, el resto se podrían concertar con miembros de la comunidad internacional, la Unión Europea, y España, que anunció 40 millones de dólares para ese fin.