La situación de Yukos, la mayor petrolera privada de Rusia al borde de la quiebra por acusaciones de evasión fiscal, dio ayer un giro de 180 grados al prometer el Kremlin que no arruinará la compañía.
"Puedo asegurar que las autoridades oficiales de Rusia no están interesadas en la quiebra de una compañía como Yukos", afirmó el presidente ruso, Vladímir Putin.