El gobierno brasileño seguirá gravando los movimientos financieros con el "impuesto del cheque" hasta finales del 2004, y unificará la legislación sobre la tributación entre Estados y municipios a fin de acabar con la denominada guerra fiscal, anunció ayer el ministro de Hacienda, Pedro Malán.
La Contribución Provisional a la Movimentación de Financiera (CPMF), que aporta anualmente 18,000 millones de reales (unos 7,826 millones de dólares) a las arcas del Estado y cuya vigencia estaba prevista hasta junio del 2002, también gravará las operaciones en el sector financiero, como las operaciones en Bolsa, a pesar de la oposición del Banco Central. A fin de atraer capital extranjero a la plaza bursátil brasileña, el BC proponía que éste no fuese penalizado.
En el paquete de medidas anunciado en el ministerio de Hacienda por el equipo económico del Ejecutivo de Fernando Henrique Cardoso, que debe ser aprobado todavía por el Congreso, también se encuentra la propuesta de unificar el Impuesto Sobre Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) y el Impuesto Sobre Servicios (ISS) en una tributación federal. Con ello se pretende poner fin a la guerra fiscal entre Estados y municipios.
El ISS es un impuesto municipal y tendrá una alícuota mínima definida por clases y servicios y no pretende prohibir todo tipo de excenciones o incentivos.Lo mismo ocurrirá con el ICMS, lo que socavará el poder de los Estados para atraer inversiones.
"Nuestra propuesta anterior, que unificaba la legislación en torno a un impuesto federal, no prosperó por problemas políticos, pero esa nueva propuesta deberá ser aprobada, ya que los Estados seguirán controlando la recaudación", dijo el ministro. En la actualidad, cada uno de los 27 estados de la federación tienen una legislación propia sobre el ICMS, que es su principal arma en la guerra fiscal.