El gobierno de Guatemala confía en los "buenos" indicadores macroeconómicos del país para reactivar la economía, desacelerada desde 1998, y en que después de cuatro meses en el poder la banca privada reabra finalmente las carteras de crédito para la producción.
El presidente del Banco de Guatemala (Central), Lizardo Sosa, destacó como indicadores positivos de la economía el 2,61% de inflación acumulada al pasado 14 de mayo, la estabilidad del quetzal (moneda nacional) cuyo cambio es de 7,7 por dólar, y el monto récord de reservas internacionales, que llega a 1.755 millones de dólares.
Sin embargo, Sosa advirtió que las actuales tasas de interés (activas), en promedio del 21%, deben bajar unos siete puntos porcentuales para llegar a los niveles del promedio internacional, más un margen por la situación de riesgo propia del país.
Sosa reconoce que las acciones impulsadas hasta ahora por el Banco Central para estimular el descenso de los intereses son insuficientes, y que el objetivo se logrará al crecer la demanda por créditos para inversión productiva, que a la fecha sólo registra un alza de 6,7%.
Las autoridades económicas prevén un crecimiento de los créditos de entre el 13% y 15% para fin de año, lo que requeriría una inversión adicional de unos 100 millones de dólares.
Para lograr ese propósito, tanto Sosa como el presidente Alfonso Portillo, quien asumió el cargo el pasado 14 de enero, no cesan de enviar mensajes optimistas a los inversores asegurando que, a diferencia del pasado, existen reglas claras y confianza, así como estabilidad macroeconómica.
Para reforzar el mensaje, el gobierno apoyó irrestrictamente el llamado Pacto Fiscal, foro que aglutina a delegados oficiales, del sector privado, medianos y pequeños empresarios, universidades, partidos políticos y sindicalistas, que este jueves debían presentar sus conclusiones.
El Pacto pretende brindar recomendaciones a corto, mediano y largo plazo sobre acciones de tipo económico, monetario y fiscal para ser implementadas por el gobierno.
Entre las posibles acciones, de acuerdo con Sosa, estaría el compromiso de eliminar el actual déficit fiscal del 2% del PIB, mediante una reducción gradual, así como un paquete de reformas para incrementar la recaudación tributaria (que actualmente se ubica en 10% del Producto Interno Bruto) y hacer más eficiente el gasto público, orientado a lo social.
Empero Sosa señaló que bastaría con reducir el déficit al 1,5% del PIB para que el Central presione a los bancos privados a bajar los intereses en los créditos, y con ello, poder observar en el segundo semestre del año "un crecimiento agresivo de la economía".
Para no lanzar campanas al viento, Sosa aclaró que el esperado crecimiento no significaría superar el 3,5% del PIB estimado para este año, "porque los resultados de la inversión, generación de empleos y aumento de los ingresos se observan hasta un año después".
El proyecto de reactivación económica se sustenta en un paquete de 68 medidas anunciado por Portillo y su equipo económico el pasado 8 de mayo y que regirá para los próximos cuatro años.
"El objetivo de la política económica es impulsar un crecimiento económico estable y sostenible que se traduzca en un aumento en el nivel de desarrollo humano y asegure que la economía esté al servicio de todos los guatemaltecos, con especial atención a los sectores más pobres y excluidos", dijo Portillo.
El plan, denominado "Matriz de política económica 2000-2004", fue calificado de positivo por el Banco Mundial y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que la semana pasada ofreció financiar un plan piloto para el combate de la pobreza en Guatemala, por un monto aún no definido.